No hay más. Ningún vericueto o giro inesperado. Leyma Coruña y Obradoiro, Obradoiro y Leyma Coruña ante el partido de la temporada. El ganador tiene un acceso directo a la Liga Endesa. Objetivo completo. Objetivo de ambos. Eso sí, solo uno puede quedar. Será un duelo de altísimo voltaje en el Coliseum.
El pasado 30 de agosto organizamos en Vilagarcía —con llenazo total— un Obradoiro-Leyma como primer partido oficial de la temporada. Allí expusimos un deseo: Queremos repetir este partido, dentro de doce meses, pero con ambos logos en la élite del baloncesto español. Epi, Carles Marco, Héctor Galán y Charlie Uzal firmaron el papel que pusimos, entre risas y abrazos. Es el deseo completo de ambos clubs, ambas ciudades y las dos aficiones. Y se va a cumplir.
El camino ha sido algo diferente para ambos conjuntos. Lleva el Básquet Coruña siete meses compitiendo al más alto nivel y jugando a un baloncesto de ensueño, con la proa directa y fijada en ser primer clasificado. El Obra ha pasado del morrocotudo susto inicial a ser un martillo pilón abrumando rivales. ¿Nos acordamos de la no canasta de Nacho Varela en San Sebastián? Para que tengamos todos claro lo que es el deporte.
El público y apoyo desde las gradas es un matiz que se antoja primordial. Realmente es jugar con uno más cada defensa y cada galopada al aro rival. Qué suerte van a tener esas más de nueve mil almas que podrán disfrutar del partido en directo en el Coliseum.
Nosotros hemos decidido verlo con amigos desde casa. ¿El motivo? No vaya a ser que seamos gafes. El único partido que perdió el Leyma Coruña en casa, contra el Tizona Burgos en la Copa España, estábamos en las gradas. Luego, el día de Zamora al descanso y marcador en contra, Carles Marco me fulminó con la mirada diciéndome: «¿No serás tú el culpable?». El día que el Obradoiro recibió al Zamora —vaya, qué casualidad— se lesionó Olle Lundqvist en Sar y lo vimos a apenas dos metros de distancia, con esa rodilla a la virulé... Hostia. Primero los amigos. No vaya a ser.