La expulsión de Cubarsí al filo del descanso decide un partido dominado por el Barça y vencido por la resistencia y la efectividad colchonera
09 abr 2026 . Actualizado a las 10:29 h.Por si no bastaran los tres partidos casi encadenados que disputarán el Barcelona y el Atlético, Pau Cubarsí decidió trocear el segundo en dos. Lo hizo de manera casi involuntaria, con un leve toque apenas suficiente para hacer trastabillar a Giuliano y activar el VAR. En la imagen congelada del monitor no solo se pudo apreciar la interacción entre extremo y central, sino cómo este era el último obstáculo entre el atacante y Joan García, convenciendo al colegiado de retirar la amarilla mostrada en un principio y sancionar la falta con expulsión. Cuarenta y cuatro minutos disputados; cuarenta y cinco y pico por venir.
En los ya discurridos, casi todo había sido Marcus Rashford, empecinado en convencer al club de que desembolsar treinta millones por su pase es una buena operación. Empezó la tarea en Liga, encarrilando la victoria culé, y la prosiguió en Champions, rematando sin parar. En la jugada inaugural, con los locales salvando el engañoso intento colchonero de presionar arriba, el inglés ya acabó chutando raso y centrado. En la siguiente, con los anfitriones aprovechando su turno de presión, pudo repetir: intervino Juan Musso, desviando con el pie. En el diez actuó Rashford de nuevo, tras una gran ocasión de Julián Álvarez que habría sido anulada por fuera de juego de acabar en gol. Para este tercer intento escogió un mediador: recibió de Lamine, de banda a banda, y cedió para Joao Cancelo, que tampoco concluyó bien.
A esas alturas, el guion no tenía ningún misterio: el Barça percutiendo por los costados y el Atlético aculado, esperando una contra como la que dirigió Lookman hasta encontrar a Giuliano, solo en una esquina del área culé. El derechazo se perdió lejísimos de portería. Un breve cameo en este espectáculo de protagonista único. De inmediato reapareció Rashford para cazar el centro de Eric García con una plástica volea, dirigida fuera por un pelo, antes de marcar por fin.
La diana, sin embargo, no tuvo impacto en el marcador. La había puesto en bandeja Lamine, arrancando en posición ilegal. Apenas había transcurrido un cuarto de hora. Para el siguiente intento, de idéntico autor, hubo que esperar otro tanto. Esta vez (en el 29) fue Dani Olmo quien firmó el envío y de nuevo Musso quien evitó el gol. De por medio se había producido el primer cambio, por lesión. Se marchó Hancko y entró Pubill.
La cita iba decayendo en ritmo, exigiendo caras nuevas para mantener el nivel. Puso la suya Lamine Yamal a una serie de quiebros maradonianos, desembocando en un chut estrellado en Le Normand. Se iba acercando el primer final.
Lo precipitó Ademola Lookman, reteniendo el cuero para encauzar uno de los escasos despliegues colchoneros. Se lo entregó después a Julián Álvarez, encargado de la iluminación. El argentino detectó a su compatriota, hijo, además, de su entrenador, corriendo al espacio emparejado con Cubarsí. Hacia esa zona de fricción envió la bola, dando ventaja a Giuliano, trabado por el central. Amarilla primero; roja después. Y un soberbio lanzamiento de falta (Julián de nuevo) a la escuadra como colofón.
Descanso para preparar el nuevo partido, con la oportunidad de variar de elenco que aprovechó Hansi Flick. Retiró a Lewandowski, completamente desapercibido, y a Pedri, menos inspirado que de costumbre. Recurrió a Gavi y a Fermín (con un vendaje en la cabeza fruto del golpe que lo había apartado del grupo titular).
Simeone insistió en el once y la idea. Siguió el Atleti jugando como si no tuviera uno más. Rashford, también. Recibió un soberbio pase de Lamine con el exterior, encaró al meta, lo regateó, y tiró contra el lateral de la red. La siguiente fue a balón parado, desde un lugar idéntico al del 0-1. Le pegó durísimo, pero centrado, el inglés, y Musso desvió al larguero. Luego hubo otra del Barcelona, en un saque de esquina peinado por Gavi en el que no llegaron a poner la bota ni Olmo ni Jules Koundé. Ahí ya sí, intervino el Cholo: envió al banquillo a Koke, amonestado y superado como único especialista en la medular, y a Lookman, reemplazándolos por Baena y Sorloth. Entre las piernas frescas y el agotamiento azulgrana, las oportunidades locales empezaron a escasear.
El Atleti se sintió más cómodo en la trinchera y en el 70 asomó otra vez. Antoine Griezmann, eterno, tuvo una triple intervención en la jugada. La inició en área propia, eludiendo piernas enemigas, la pausó en la zona media, y la reactivó filtrando en profundidad hacia Ruggeri. El italiano vio a Sorloth en el área y asistió. 0-2. Aún pudieron descontar Araujo, Cancelo, Olmo o Lamine. Pero los dos partidos en que se escindió la ida de cuartos acabaron igual: a la espera de la cita decisiva del Metropolitano, hubo doble victoria colchonera en el Camp Nou.
Ficha Técnica:
0 - Barcelona: Joan García, Koundé (Araujo, min 73), Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo (Balde, min 86), Eric García, Pedri (Gavi, min 46), Lamine Yamal, Olmo, Rashford (Ferran, min 73) y Lewandowski (Fermín, min 46).
2 - Atlético de Madrid: Musso, Nahuel, Le Normand, Hancko (Pubill, min 32), Ruggeri, Giuliano (Almada, min 80), Koke (Baena, min 60), Llorente, Lookman (Sorloth, min 60), Griezmann (Nico, min 80) y Julián Álvarez.
Goles: 0-1, min 45: Julián Álvarez; 0-2, min 70: Sorloth.
Árbitro: István Kovács (Rumanía). Roja a Cubarsí (min 44), y amarilla a Gavi y Cancelo, del Barcelona, y a Koke, Pubill y Baena, del Atlético.