El conjunto blanco acumula siete victorias y dos empates en sus últimos nueve duelos ante el gran dominador alemán, que durante décadas fue su peor pesadilla en Europa
06 abr 2026 . Actualizado a las 18:40 h.No hay un duelo con mayor historia, solera y rivalidad en la Liga de Campeones que el que vienen protagonizando desde 1976, recurrentemente, el Real Madrid y el Bayern de Múnich. Son dos de los mejores equipos del Viejo Continente, con sus quince y seis trofeos, respectivamente, y protagonizan el llamado clásico europeo, el duelo más veces disputado en la máxima competición continental. Este martes volverán a verse las caras en los cuartos de final de la Champions (21.00 horas, Movistar Liga de Campeones).
Los 28 precedentes entre los conjuntos más laureados de la Liga y la Bundesliga arrojan un balance actual de 13 victorias madridistas, cuatro empates y once triunfos para el cuadro bávaro. El bando blanco parte en cabeza de una enconada rivalidad, que llega a la treintena con esta eliminatoria de cuartos, pero la historia no siempre fue así, de hecho ha cambiado sustancialmente en los últimos años.
Y es que a lo largo de los enfrentamientos del siglo XX, el Bayern ejerció como particular bestia negra del Real Madrid. El tradicional dominador hegemónico del poderoso fútbol alemán fue su peor pesadilla en Europa durante casi tres décadas, que se abrieron con la semifinal de la Copa del Europa de la temporada 1975-1976.
Aquel doble enfrentamiento sirvió de tardío punto de partida y estableció el elevado listón de tensión de estos duelos con dos episodios rocambolescos. Por un lado, el legendario portero Sepp Maier, puntal de un Bayern que perseguía su tercera Copa de Europa consecutiva, provocó, en una salida de puños, una fractura de nariz a Roberto Martínez, autor del primer gol del partido antes del definitivo 1-1 de Gerd Müller.
Por otra parte, más allá del terreno de juego, el duelo pasó a la historia por el incidente del conocido como Loco del Bernabéu, un aficionado que saltó desde la grada al terreno de juego para agredir al árbitro austríaco Erich Linemayer y al propio Torpedo Müller, que resolvió la eliminatoria en la vuelta, disputada en el Olímpico de Múnich y favorable al Bayern (2-0) gracias a un doblete del mítico delantero.
El pisotón de Juanito
La rivalidad estaba servida, pero se enconó todavía más en el siguiente episodio, otra semifinal de la Copa de Europa, la de la campaña 1986-1987, que se puso muy cuesta arriba para el Real Madrid con el 4-1 en Baviera. Fue un partido marcado por el pisotón de Juanito a Lothar Matthäus en la cabeza, después de que el alemán, bigoleador aquella noche desde el punto de penalti, protagonizase una durísima entrada a Chendo, actual delegado del equipo madridista.
Al de Fuengirola, leyenda merengue, aquel episodio le condujo hacia el final de su etapa en el club de Chamartín después de una sanción durísima de la UEFA, que le inhabilitó durante cinco temporadas en competiciones europeas. El solitario tanto de Santillana en el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu no sirvió para cambiar el sino de otro cruce de ida y vuelta resuelto en favor del bando germano.
Al menos, el Real Madrid se tomó la revancha el curso siguiente, cuando en cuartos pudo remontar otra derrota en el Olímpico de Múnich (3-2), la tercera en tres partidos, gracias a los goles de Jankovic y Míchel. Aquel equipo de la Quinta del Buitre se quedó en la 1987-1988 de nuevo a las puertas de la final, al caer por sorpresa frente al PSV Eindhoven, tras dos empates y una tanda de penaltis para el olvido.
La redención de Anelka
Fue necesario esperar a los últimos coletazos del siglo XX para vivir nuevos capítulos de la pugna entre el Bayern y el Real Madrid, pero la campaña 1999-2000 deparó hasta cuatro, dos en una segunda fase de grupos en la que el equipo de Ottmar Hitzfeld arrasó por 2-4 y 4-1, y otros dos más en la ronda de semifinales, en la que el conjunto dirigido por Vicente del Bosque alcanzó la venganza con el 2-0 del Bernabéu, con goles de Anelka y Jeremies, en propia puerta.
La escuadra española defendió su ventaja con uñas y dientes pese a otra nueva derrota en Múnich, la quinta en otros tantos partidos, gracias a otra nueva diana del atacante francés, que pasó sin pena ni gloria por el Madrid pero fue decisivo a la hora de alcanzar la final de París, que significó la octava Orejona blanca merced a un 3-0 al Valencia.
Llegó el siglo XXI, con tres triunfos del Real Madrid, un empate y hasta seis victorias del Bayern, pero el comienzo del milenio no mejoró el panorama. Otro doble enfrentamientos a las puertas de una final, en el curso 2000-2001, y dos triunfos alemanes —0-1 en Madrid y 2-1 en Múnich—.
Punto de inflexión
La tendencia y el mito de la bestia negra comenzó a revertirse en los cuartos de final de la temporada siguiente, la 2001-2002, y eso que el Madrid perdió de nuevo en el Olympiastadion (2-1), antes de superar el cruce en un partido épico en el Bernabéu, resuelto por los tantos de Helguera y Guti camino de la final de Glasgow.
A partir de ahí, el Real Madrid se llevó la eliminatoria de octavos del curso 2003-2004 antes de volver a ceder en esa misma ronda en la 2006-2007 y en una semifinal especialmente dolorosa, la de la temporada 2011-2012, con José Mourinho al mando, cuando una tanda de penaltis decidió el pase alemán a pesar del triunfo merengue en el partido por 2-1.
Desde ese envite, incluido, el Madrid no conoce la derrota frente al Bayern. Nueve duelos con siete triunfos y dos empates, y cuatro eliminatorias favorables al equipo español en semifinales (2013-2014, 2017-2018 y 2023-2024) y en cuartos de final (2016-2017), que además, siempre anticiparon un nuevo trofeo de Champions para el club. La bestia negra del siglo XX se ha convertido en rival fetiche a medida que ha ido avanzando el XXI, pero la mayor rivalidad del Viejo Continente se sigue escribiendo capítulo a capítulo.