Tiger Woods llevaba un medicamento opioide en su arresto en Florida

LA VOZ REDACCIÓN

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Tiger Woods, durante una rueda de prensa de un torneo del PGA Tour.
Tiger Woods, durante una rueda de prensa de un torneo del PGA Tour. Kiyoshi Mio | REUTERS

Según la policía, el golfista tenía consigo dos pastillas de hidrocodona, un fármaco para tratar el dolor crónico

31 mar 2026 . Actualizado a las 19:55 h.

El golfista Tiger Woods llevaba dos pastillas de hidrocodona, un analgésico opioide, tenía los «ojos vidriosos» y caminaba de forma «letárgica» durante su arresto tras un accidente de tráfico en Florida, reveló el martes la Oficina del Alguacil del Condado de Martin.

El parte del arresto, difundido ahora a los medios, muestra que Woods estaba «sudando fuertemente» pese a estar en un vehículo, un Ford F-150 blanco, con aire acondicionado, además de hablar de forma «inusual» con los oficiales y presentar las pupilas dilatadas.

Aunque el deportista dio negativo a consumo de alcohol, se negó a una prueba de orina para detectar otras sustancias y los policías encontraron dos píldoras de hidrocodona en el bolsillo izquierdo de su pantalón, desveló el informe.

Este medicamento es un analgésico aprobado por la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) para tratar dolor crónico severo, pero también es un opioide «documentado en reportes nacionales de laboratorios criminales» usado para «uso y abuso ilícito», según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). El golfista, añadió el informe, se tambaleaba al caminar y confesó que toma medicamentos que requieren prescripción médica.

«Con base en mis observaciones de Woods, cómo realizaba sus ejercicios (para la prueba de alcohol) y, con base en mi entrenamiento, conocimiento y experiencia, creí que sus capacidades normales eran disfuncionales, y no era capaz de operar con seguridad un vehículo», escribió la oficial Tatania Levenar.

El ganador de 15 majors conducía un todoterreno a gran velocidad cuando intentó adelantar a una camioneta de limpieza que remolcaba un tráiler pequeño y, ante el volantazo para esquivarlo, volcó lateralmente y se vio obligado a salir por una de las ventanillas. La policía detuvo al golfista estadounidense, quien quedó en libertad en la madrugada del viernes al sábado después de pasar varias horas en el calabozo tras el accidente de tráfico.