Pedro Acosta, el líder inesperado de la clasificación general de moto GP

Jesús Gutiérrez COLPISA

DEPORTES

Pedro Acosta levantando el trofeo del segundo puesto en la carrera larga del Gran Premio de Tailandia
Pedro Acosta levantando el trofeo del segundo puesto en la carrera larga del Gran Premio de Tailandia Chalinee Thirasupa | REUTERS

Tras un brillante estreno en Tailandia, el piloto murciano presenta su candidatura al título con su KTM, en una temporada en la que se esperaba un duelo entre Ducati y Aprilia

02 mar 2026 . Actualizado a las 18:48 h.

En un comienzo de temporada en moto GP en el que se presuponían pocos cambios en el orden establecido, por eso de ser año de transición hacia un nuevo reglamento que cambiará las motos de arriba abajo en el 2027, el resultado fue todo menos previsible. Fallaron las Ducati, que hace un año habían copado las cuatro primeras posiciones en el circuito de Buriram y que el pasado domingo no estuvieron en el podio, cortando una racha de 88 carreras seguidas en el cajón. El abandono de Marc Márquez hizo que el roto fuera mayor para la fábrica de Bolonia, cuyo mejor representante fue Di Giannantonio, sexto. ¿Fin de ciclo o tropiezo inesperado? Demasiado pronto para decirlo.

Se disfrazaron de Ducati las Aprilia, que arrasaron como nunca lo habían hecho. Con un inalcanzable Marco Bezzecchi, que ganó el domingo con mucha superioridad y que, si no hubiese sido por el error de bulto que cometió en el esprint, habría logrado el pleno de puntos en Tailandia. Pero no fueron solo las manos del piloto italiano, porque las motos de Noale colonizaron el top 5 en la carrera, con un único infiltrado en la segunda posición, el flamante líder de moto GP, Pedro Acosta.

El piloto murciano metió todo el fin de semana a su KTM en medio de la batalla transalpina entre las Aprilia y las Ducati. El sábado atravesó una frontera que se le resistía desde hace dos años, logrando su primera victoria en un esprint de moto GP. Un triunfo no exento de polémica por la penalización que recibió Marc Márquez en la última vuelta y que le obligó a ceder la primera posición en la última curva. Aunque en caliente el de Mazarrón comentó que le hubiera gustado «ganar de verdad, no que me dejaran pasar» e incluso aseguró que «quizás hubiera preferido acabar segundo que ganar así». El domingo, tras acabar segundo en carrera, cambió el discurso y reivindicó ese triunfo al esprint: «Yo gané y quien diga que no, es que no ha visto motos. Al final quien pasó primero por meta fui yo. Punto. No me regaló nadie nada».

Primero el sábado y segundo el domingo, Pedro Acosta estrena liderato en la categoría reina, que también supone la primera vez que una KTM se sitúa al frente de la clasificación general. Y aprovechó el momento para dejar un recado a Márquez en su comparecencia con los medios españoles desplazados en el circuito de Buriram: «No ha sido un liderato de un día como decía Marc». Una naturalidad que le ha generado seguidores y detractores a partes iguales, y que hace que nunca pase desapercibido.

Algo a lo que ya está acostumbrado, porque ha sido así desde que puso un pie en el paddock en el 2021. Lideró su primer entrenamiento mundialista un viernes y en su primer domingo de carreras acabó segundo. Una semana después, ganó saliendo del pit lane, por una sanción en la calificación, y acabó adjudicándose el título de moto3 a la primera, en una hazaña propia de otros tiempos. Nació entonces la leyenda del Tiburón de Mazarrón, un apodo que combina su agresividad en la pista con la profesión de su familia, descendiente de varias generaciones de pescadores. «En el Puerto de Mazarrón hay muchísimas familias que se ganan así la vida, pero a mí nunca me ha llamado la atención. Cuando voy a pescar en verano con mi padre, voy a dar follón, nada más. Porque pescar, poco», comentaba hace años en una entrevista en Dazn.

Puro show

Su precocidad le rodeó desde el minuto uno de cámaras y con un desparpajo impropio de su edad, se convirtió en un filón para los medios. Con un estilo fresco y desenfadado, ha dejado frases para el recuerdo, ya fuera tratando de explicar su método de entrenamientos, «mi objetivo es convertir mi mente en la de un monje y mi cuerpo en un templo»; o una celebración tras ganar en Jerez: «sería como echar el polvo de tu vida». Él mismo se ha definido como una persona muy hippie: «No creo que haya que tomarse las cosas demasiado en serio. Quién te dice a ti mañana que no explota el mundo y se acaba todo. Yo me llevo lo que he disfrutado estos años». Y hace un par de años se presentó en el Circuit Barcelona-Catalunya en un Citroën 2CV, que aparcó todo el fin de semana rodeado de los vehículos de alta gama de sus rivales.

Esa faceta de showman también la ha aplicado en la pista. Llegó a moto GP como un elefante en una cacharrería y en su primera carrera con los mayores ya dejó el sello con un insolente adelantamiento a Márquez, aunque después acabaría yéndose hacía atrás tras quedarse sin neumáticos en su debut. Ese estilo agresivo y espectacular lo ha ido puliendo a base de gestión de carrera, como se vio en Tailandia el pasado fin de semana, con un recital de adelantamientos sábado y domingo para remontar desde la sexta posición en la parrilla.

Atrevido, talentoso y mediático. De él se ha dicho que es el antiMárquez, previendo que será el piloto que acabe derrotándole en la pista en igualdad de condiciones. O directamente su heredero, la cara visible del campeonato en la próxima década. Precisamente con el de Cervera compartirá el box de Ducati en el 2027, un movimiento que está cerrado a falta de que se anuncie su fichaje y con el que la fábrica italiana juntará al presente y al futuro de moto GP.