Mourinho no asistirá a la rueda de prensa previa al partido de Champions entre el Real Madrid y el Benfica

La Voz REDACCIÓN

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Mourinho, sentado en el Banquillo durante el partido de ida de los dieciseisavos de Champions entre el Real Madrid y el Benfica.
Mourinho, sentado en el Banquillo durante el partido de ida de los dieciseisavos de Champions entre el Real Madrid y el Benfica. AFP7 vía Europa Press | EUROPAPRESS

El segundo entrenador del cuadro lisboeta, Joao Tralhao, ocupará el lugar del técnico de Setúbal, que fue expulsado en el encuentro de ida de los dieciseisavos de final

24 feb 2026 . Actualizado a las 18:11 h.

Se confirma lo esperado. José Mourinho no asistirá a la rueda de prensa previa al partido que medirá al Real Madrid y al Benfica en el Santiago Bernabéu, perteneciente a la vuelta de los dieciseisavos de final de la Champions League. El técnico portugués está sancionado tras ser expulsado en Da Luz, al protestar de forma airada una de las decisiones arbitrales. En su lugar, el encargado de atender a los medios será el segundo entrenador, Joao Tralhao.

Comparecerá a las 16.15 horas de este martes junto a un futbolista visitante, para después, a las 17.00 horas, ejercitarse en el césped del coliseo madridista para preparar el desenlace de una eliminatoria que, hasta el momento, favorece al equipo de la capital de España. El duelo adquiere mayor dimensión tras lo sucedido en Lisboa, cuando Vinícius fue víctima de supuestos insultos racistas por parte de Prestianni.

«No me siento en el banquillo, no puedo ir al vestuario, no me puedo comunicar con el equipo, es difícil para mí, pero ahí están mis asistentes. Yo no juego así, que no creo que sea de una gran influencia. Lo positivo es que no tengo que dar rueda de prensa el día antes. A mí me gusta estar en los partidos», indicó el preparador luso al término del choque de ida. 

Real Madrid - Benfica, el miércoles en Movistar Plus+
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Mourinho no estará, por lo tanto, ni en el banquillo ni en la sala de prensa en su regreso al Santiago Bernabéu. Esto evita que, trece años después de su marcha de Chamartín, se vea de nuevo las caras con la que un día fue su afición.