El COI expulsa a un deportista ucraniano de los Juegos Olímpicos por usar un casco que homenajeaba a sus compañeros muertos en la invasión rusa
DEPORTES
«Al menos este escándalo ha permitido hablar abiertamente sobre los deportistas ucranianos que han sido asesinados», explica el piloto de skeleton; «este es el precio de nuestra dignidad»
12 feb 2026 . Actualizado a las 12:10 h.Vladyslav Heraskevych no podrá cumplir su sueño de competir en los Juegos Olímpicos de Invierno reivindicando la memoria de los deportistas ucranianos fallecidos como consecuencia de la guerra que su país libra con Rusia desde marzo del 2022. El Comité Olímpico Internacional decidió expulsar al abanderado de Ucrania en la cita de Milán-Cortina a causa de su voluntad de participar este jueves en la prueba de skeleton empleando el llamado casco de la memoria.
Un objeto que había despertado enormes oleadas de solidaridad procedentes de medio mundo, pero que se ha topado de bruces con la intransigencia del COI, aferrado a literalidad de una norma que pretende garantizar la neutralidad del movimiento olímpico. «Este es el precio de nuestra dignidad», respondió Heraskevych a través de las redes sociales poco después de recibir la noticia de su descalificación.
A sus 26 años, Heraskevych se había convertido en uno de los nombres propios de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina merced a un casco en el que aparecían impresas imágenes de varios deportistas y artistas ucranios muertos desde que Rusia lanzase la invasión de su país en marzo de 2022, entre ellos la halterófila Alina Perehudova, el boxeador Pavlo Ischenko, el jugador de hockey Oleksiy Loginov, el actor Ivan Kononenko, el entrenador de saltos Mykyta Kozubenko, el tirador Oleksiy Habarov y la bailarina Daria Kurdel. Un gesto de reivindicación por el enorme dolor causado a Ucrania que despertó una gigantesca oleada de simpatía por parte de aficionados de todo el mundo, pero al que ha puesto coto el COI con una controvertida decisión.
Pese a que el COI había permitido a Heraskevych emplear el polémico casco en los entrenamientos y la presidenta de la institución, la irlandesa Kirsty Coventry, había mostrado su empatía con el loable gesto del deportista, finalmente ha acabado imponiéndose la tesis que defendía que su uso en competición es contrario al artículo 50.2 de la Carta Olímpica, el cual prohíbe las manifestaciones «políticas, religiosas o raciales en cualquiera de sus instalaciones».
«Hipocresía» del COI
«Nunca quise un escándalo con el COI, y no lo creé. El COI lo creó con su interpretación de las normas, que muchos consideran discriminatoria», replicó Heraskevych en un vídeo que subió en su perfil de Instagram poco después de conocer la decisión del Comité Olímpico Internacional de vetar su participación en la prueba de skeleton agarrándose a la literalidad de la norma y dejando al margen el durísimo contexto en el que se produce la reivindicación del deportista eslavo.
«Aunque este escándalo ha permitido hablar abiertamente sobre los deportistas ucranianos que han sido asesinados, al mismo tiempo el hecho mismo del escándalo desvía enormemente la atención de las competiciones en sí y de los deportistas que participan en ellas», lamenta Heraskevych, quien previamente había denunciado la «hipocresía del COI» al permitir que otro piloto de skeleton, el israelí, Jared Firestone, desfilase en la ceremonia de inauguración con una kipá en el que aparecían los nombres de los doce deportistas hebreos asesinados en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. «Todas las reglas tienen que ser aplicadas por igual», remarcó.
Heraskevych, quien ya había aprovechado su presencia en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022 para lucir un pequeño cartel con la frase «No a la guerra», gesto que entonces fue tolerado como un clamor pacifista, y vio cómo el ejército de su país rechazaba su intento de alistarse ese mismo invierno alegando su falta de experiencia en combate, había recibido el apoyo del Gobierno ucraniano para seguir adelante con sus reivindicaciones en Milán-Cortina. «Para Ucrania la visibilidad es una cuestión de supervivencia», señaló el ministro de Deportes, Matvii Bindyi, mientras la antorcha olímpica recorría los Dolomitas.
La cruzada de Heraskevych, sin embargo, ha acabado estrellándose contras las normas del COI, que «ha decidido con pesar retirarle su acreditación para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo» tras afearle, en un comunicado, que no mostrase «ningún tipo de compromiso» a lo largo de las reuniones llevadas a cabo durante la semana, la última de ellas este mismo jueves con la participación de la propia presidenta de la institución.
«El COI tenía mucho interés en que el señor Heraskveych compitiera. Por eso se reunió con él para buscar la forma más respetuosa de mostrar su deseo de recordar a sus compañeros deportistas que perdieron sus vidas tras la invasión de Rusia en Ucrania. El problema de este caso no es el mensaje, sino la forma en que él quería expresarlo», remacha el COI en una nota que levanta ampollas.