Seattle se venga de los Patriots en una oda a la defensa en la Super Bowl

Koldo Domínguez COLPISA

DEPORTES

Los jugadores de los Seattle Seahawks celebran la victoria en la Super Bowl
Los jugadores de los Seattle Seahawks celebran la victoria en la Super Bowl CHRIS TORRES | EFE

Los Seahawks logran borrar del campo a unos desconocidos New England y se quitan la espina del 2015, cuando ese equipo les arrebató un campeonato en la última jugada del partido

09 feb 2026 . Actualizado a las 10:29 h.

Aquel 1 de febrero del 2015 los Seattle Seahawks saboreaban ya el título de la NFL. Faltaban 26 segundos, perdían de 4 puntos pero tenían la ocasión de anotar un touchdown desde la yarda 1. Vamos, un penalty casi sin portero en nuestro fútbol. Pero un error en la jugada elegida y una providencial jugada defensiva dio el triunfo a los New England Patriots. Han pasado once años pero en toda esta década los halcones marinos se han dolido de aquella derrota. Hasta esta pasada madrugada.

Los Seahawks han logrado quitarse esa espina ante ese mismo rival en una Super Bowl que quedará para la historia por la oda a la defensa que ha ofrecido todo el encuentro y por el espectáculo del descanso ofrecido por Bad Bunny. Son los nuevos campeones de la NFL, competición de la que han sido dominadores toda la temporada y que deja dos claros nombres por encima del resto: el quarterback Sam Darnold y el entrenador en jefe, Mike Macdonald. El primero logra consagrarse como un jugador ganador y fiable, y borra de un plumazo la imagen que se tenía de él como un buen líder que fallaba siempre en los momentos decisivos. De hecho, Seattle es su quinto equipo en la liga y se antojaba como su última oportunidad para ser alguien en una competición que no suele dar segundas oportunidades. Y el segundo, en entrenador en jefe, ha sido capaz de reconstruir un equipo en tiempo récord y confirmarse, con 38 años, como el nuevo gurú defensivo de la NFL, cuyo agresivo sistema de engaños y posiciones mixtas será a partir de ahora copiado por el resto de equipos. Y para la afición de Seattle, la conocida como 'la 12', será para siempre el hombre que se cobró justa revancha de New England.

Los jugadores de los Seattle Seahawks celebran su victoria en la final de la Super Bowl
Los jugadores de los Seattle Seahawks celebran su victoria en la final de la Super Bowl JOHN G. MABANGLO | EFE

El arranque del partido fue un anticipo de lo que iba a verse a lo largo del partido. Defensa, defensa y más defensa. Como era previsible, los dos equipos demostraron por qué han sido los mejores en los play offs a la hora de parar a sus rivales. Con las mentes defensivas de sus dos entrenadores en jefe (Mike Vrabel y Mike Macdonald) carburando a tope, los ataques se mostraron inoperantes. Partido muy duro para el aficionado novel, que si buscaba pases largos y jugadas espectaculares, se había equivocado de día.

Ninguna de las dos formaciones quería cometer errores, sobre todo para mantener la confianza de sus dos quarterbacks, ambos 'novatos' en una Super Bowl y ambos necesitados de hacer un partido serio y aseado para garantizar alguna opción para sus franquicias. Se fue tres puntos arriba Seattle en el marcador al final del primer cuarto, pero las sensaciones eran igual de malas para los dos ataques.

El segundo arrancó por los mismos derroteros para los Patriots, que no para Seattle, que sí dio un paso adelante, sobre todo en forma de carreras de Kenneth Walker III, su brillante running back y a la postre nombrado MVP del partido, que armó varias jugadas de mérito entre tanto páramo de juego. Pero ese arreón sólo se tradujo en otros seis puntos gracias a sendos field goals. 9 a 0 al descanso. Y la mejor noticia para New England era precisamente el marcador. Perder sólo por 9 puntos, visto lo visto, no era malo. Había partido.

Minutos de la basura

Pero a la vuelta del largo descanso -cercano a la media hora cuando normalmente es de 15 minutos-, los Seahawks subieron todavía más el nivel de su defensa, que dejó en evidencia las carencias que todavía tiene el joven quarterback de su rival, Drake Maye. Es cierto que ha quedado en segundo lugar en la carrera por el MVP de la toda la temporada, pero anoche se vio superado por el escenario y en ningún momento dio el nivel esperado. El tiempo dirá si su actuación de ayer le marcará el resto de su carrera o le servirá de enseñanza para mejorar.

El ataque de Seattle tampoco carburaba, pero las continuas oportunidades que le daba su defensa finalmente se materializaron en el cuarto cuarto, con un touchdown de pase de Donald y otro conseguido por la propia defensa tras perder al balón Maye. Ahí se terminó el partido. Quedaron los minutos de la basura para que New England maquillara el marcador (corrió el peligro de ser el primer equipo en acabar una Super Bowl sin anotar) y Seattle demostrara que es un equipo llamado a ser uno de los dominadores de la liga.