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La palabras del histórico entrenador del Auxerre han caído como una losa en un país que presume de tener una de las ligas de fútbol femenino más competitivas del continente
03 feb 2026 . Actualizado a las 17:41 h.Parecía que el debate del fútbol femenino no tenía sitio en el 2026, pero Guy Roux, leyenda del banquillo del Auxerre (del que fue entrenador durante 44 años) y voz respetada durante décadas del fútbol francés y europeo, ha vuelto a poner sobre la mesa una discusión que muchos creían ya guardada en el baúl. A sus 87 años, el técnico que simbolizó durante medio siglo la estabilidad del fútbol francés ha reabierto una herida cultural con unas afirmaciones que han recorrido el país vecino y todo el planeta fútbol. En una entrevista concedida al diario regional L'Est Éclair, el histórico entrenador cuestionó la propia naturaleza del juego femenino: «La mujer está hecha para dar a luz, con una pelvis más ancha. Y el fútbol no está hecho para pelvis anchas». El técnico galo fue más allá en sus afirmaciones al señalar que «las mejores futbolistas tienen la misma complexión que los chicos». Unas palabras que han caído como una losa en un país que presume de tener una de las ligas de fútbol femenino más competitivas del continente.
Curiosamente, el equipo en el que pasó media vida Roux, el Auxerre, lidera la Segunda División francesa femenina. A pesar de sus declaraciones, Roux trató de matizar su postura reconociendo que siente «un gran respeto por estas jóvenes que practican su deporte favorito».
Sin embargo, volvió a la carga cuando habló sobre el interés que despierta el fútbol femenino entre los aficionados: «Si me preguntas si los partidos femeninos son espectaculares, te remito a los de Primera, disputados ante 800 espectadores». Para reforzar su argumento recurrió a una comparación atlética: «Una vez conocí a una campeona europea de atletismo de 100 metros. Admitió que, a pesar de todo su entrenamiento, Bolt siempre le ganaba por 12 o 14 metros en esa distancia. Hombres y mujeres no están hechos de la misma manera, no están hechos del mismo tejido».
Reacción en cadena
Las reacciones a las palabras del veterano técnico francés no se hicieron esperar. Dirigentes federativos, asociaciones de jugadoras y responsables políticos del país galo reprocharon a Roux un discurso que choca con la evolución del fútbol femenino francés, impulsado durante años por clubes como el Olympique de Lyon —el más laureado de Europa— o el París Saint-Germain, convertido en uno de los referentes gracias a los fichajes de primer nivel.
Las declaraciones de Roux llegan días después de que el comentarista Daniel Bravo fuera suspendido por beIN Sports tras referirse a Gaëtane Thiney, exinternacional y actual directiva del Paris FC, con una frase machista pronunciada en plena retransmisión: «No está prestando mucha atención. Me da la impresión de que estaba hablando de lencería».
Unas palabras que dejan claro que el problema no se reduce a las palabras de un exentrenador octogenario, sino a una cultura que aún se resiste a desaparecer y que sigue viendo de forma negativa la presencia de las mujeres en los terrenos de juego.
Debate obsoleto
Francia asiste a la reapertura de un debate más propio de décadas pasadas. De un lado, una competición femenina que lucha por consolidar audiencias y reconocimiento y que cuenta con el equipo que más Champions League ha conquistado (el Olympique de Lyon, con 8); del otro, voces históricas que siguen midiendo el deporte femenino con parámetros del siglo pasado.
La pregunta que se han hecho desde asociaciones deportivas ya no es si las mujeres deben jugar al fútbol, sino cuánto tardará la sociedad en asumir que el debate, en realidad, estaba cerrado. Roux ha vuelto a abrirlo, quizá sin medir que el mundo que le aplaudió durante 44 años ya no es el mismo.