Alcaraz-Djokovic: final del Open de Australia, dos hitos y una batalla generacional

Enric Gardiner COLPISA

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Djokovic y Alcaraz, abrazándose en una imagen de archivo
Djokovic y Alcaraz, abrazándose en una imagen de archivo Europa Press

El título del primer «grand slam» de la temporada enfrenta a Alcaraz al reto de convertirse, con 22 años, en el más joven en coleccionar los cuatro grandes, mientras que el serbio, con 38, aspira al «major» número 25

31 ene 2026 . Actualizado a las 20:50 h.

Cuando Carlos Alcaraz derrotó a Novak Djokovic en la final de Wimbledon 2024, con un aplastante 3-0, parecía que el tiempo del serbio había llegado a su fin. Habían pasado apenas unos meses de su última conquista en Nueva York, pero el ascenso de Jannik Sinner y de Alcaraz le dejaba en un segundo plano y con la sensación de que, cada día que pasara, él sería más débil y el español y el italiano más fuertes. La confirmación de esta teoría llegó en un 2025 donde Djokovic demostró seguir siendo el tercer mejor tenista del mundo, alcanzando las semifinales en los cuatro grand slams, pero con el mismo tope siempre. En Wimbledon y Roland Garros le derrotó Sinner, en el Abierto de Australia le doblegó Alexander Zverev y en el US Open, Alcaraz. El ganador de 24 grandes se hizo a la idea de que, si quería un título más, tendría que hacer lo más difícil, superar a los dos mejores del mundo de forma consecutiva o esperar un milagro en forma de eliminación temprana.

El milagro no se ha producido, ni nada hace indicar que pueda ocurrir en el futuro, pero en Melbourne ha derribado la primera barrera. Venció a Sinner en semifinales y ahora vuelve a verse hoy las caras con Alcaraz (Eurosport y HBO Max, 9.30).

Los caprichos del destino quisieron que el viernes, acabada la maratón de cinco horas de Alcaraz contra Zverev, Djokovic, en su camino hacia la pista, se cruzara con el murciano. Le deseó suerte e intercambiaron unas palabras: «Carlos me pidió perdón por retrasar el partido y yo le dije que soy un señor mayor y tengo que irme a dormir pronto», comentó el serbio al acabar su semifinal pasada la medianoche.

El físico de ambos tenistas marcará la previa y el partido. Alcaraz sufrió unos calambres terribles durante dos sets contra Zverev, aunque luego desveló que pensaba que era un problema en el aductor. «No pensé que fueran calambres y por eso llamé al médico. No me dolía nada más, pero después, entre los nervios y el estrés de no saber qué me pasaba, empecé a notar calambres en el resto del cuerpo», contó el murciano, que cuenta con cerca de 48 horas para recuperarse de cara a la final.

Djokovic no está tocado. Acabó exhausto la semifinal con Sinner, por las cuatro horas que jugaron, pero no ha arrastrado ninguna molestia durante estas dos semanas. De hecho, no tendrá muchas más ocasiones de llegar tan fresco a una final. En octavos no jugó por la retirada de Jakub Mensik, y en cuartos Lorenzo Musetti abandonó tras dos set. Es el milagro que hubiese deseado, llegar a estas instancias a cuatro meses de cumplir 39 años y sin una paliza en las piernas.

Eso sí, es consciente de que necesitará un nivel mayúsculo para lograr lo que aún no tiene, derrotar a Sinner y Alcaraz de forma consecutiva en un grande y con el título en juego. Al sucumbir ante Alcaraz en Nueva York el año pasado, admitió que él y Sinner están por encima del resto, pero al derrotar al italiano puntualizó: «Dije que era muy difícil ganarles, no imposible. Necesitaba llegar a su nivel».

La rivalidad entre Alcaraz y Djokovic está más nivelada que la que tenía el serbio con Sinner. El murciano ha ganado en cuatro ocasiones, por cinco del serbio, que además se ha llevado cuatro de los últimos seis partidos, incluido el único que han jugado aquí en los cuartos de final de 2025. La final tendrá un aroma parecido a la de los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando era la última ocasión de Djokovic de ganar la medalla de oro individual. Esta ambición le llevó en volandas a jugar su mejor tenis en mucho tiempo y a derrotar a Alcaraz, que se tuvo que conformar con la medalla de plata. El antecedente positivo para Alcaraz es que las dos veces que se midieron con un grand slam en juego se las llevó él, ambas en la hierba de Wimbledon en el 2023 y el 2024.

El murciano competirá también por el récord que más ilusión le hace, ser a sus 22 años el más joven en la historia en conquistar los cuatro grand slams, mejorando el registro de Rafa Nadal, que lo logró con 24 años. Además, igualaría los siete entorchados de John McEnroe y Mats Wilander.