Dro, el gallego que el PSG le arrebató al Barcelona: el tímido sin límites con el balón
DEPORTES
El nigranés, fichado por el PSG, asombró por su calidad y su talento desde el primer día, también por su visión y sus ansias por ser un jugador de equipo
26 ene 2026 . Actualizado a las 15:55 h.«Decir que interesaba a media España sería quedarse corto». La frase de Alejandro Alonso hablando de los tiempos de Pedro Fernández Sarmiento, Dro, en el Val Miñor se ha convertido en literal, porque el joven nigranés, de 18 años (recién cumplidos), se marchará al PSG, con la sartén por el mango con los seis millones de pago de su cláusula, como advirtió él hace unos días, o mediante un acuerdo entre clubes de 8,5 millones, como trascendió ayer.
Dro comenzó a los cuatro años en la escuela del Val Miñor. Entonces era tan tímido que sus técnicos tuvieron que crear una atmósfera especial para que cruzase la puerta del pabellón, pero cuando pisaba el rectángulo de juego, ya dejaba constancia del inmenso talento que le acompañaba para el fútbol. Además, desde el primer día demostró su visión colectiva del juego. «No era el típico niño que marca cuatro o cinco goles y gana el partido, sino que hace jugar a los demás», indicó en su día Luis Pérez, que fue su entrenador y también profesor en O Castro. Eso no impedía que sacase a pasear su calidad individual: «A nivel futbolístico, tenía un carisma sobrenatural, destacaba por su uno para uno», reflexionaba hace unas semanas Mariano Agüero, otra de las personas que le ayudaron a crecer en el Val Miñor.
Dro ha sido un niño pegado a un balón. De ascendencia filipina por parte de madre, siempre ha actuado de mediapunta o de mediocentro y desde el primer día despertó expectación, porque su talento no pasaba desapercibido. El Celta enseguida lo quiso, pero tan solo consiguió llevárselo a algún torneo. Sus padres creían que su lugar ideal para crecer era el club de Nigrán y en el Val Miñor permaneció hasta el verano del 2022, cuando el Barcelona consiguió llevárselo. A él y a su inseparable Pedro Villar, otro jugador nigranés con gran futuro que fue clave para que Dro superase la morriña en La Masía. «Somos de Nigrán, un sitio pequeño, y con 14 años cuesta irse a una ciudad como Barcelona», añadía Luis Pérez. Nada extraño teniendo en cuenta que hasta le costaba ir con la selección gallega por su retraimiento.
Como había hecho cuando era biberón, Dro habló en el campo también como azulgrana y, desde el Cadete B, comenzó a crecer hasta tocar a la puerta del primer equipo el pasado verano tras una meteórica progresión. Además, para quedarse. «Dro ya tenía el talento y su evolución ha sido muy positiva. Ha desarrollado su sello de identidad con esfuerzo a lo largo de estos años y mantiene la creatividad y la visión de juego que siempre le han caracterizado», precisó de su evolución Javier Lago, otro de sus entrenadores en Nigrán.
Flick se lo llevó a la gira asiática, marcó un gol en el debut, tuvo minutos, sacó a pasear su talento y, aunque tenía ficha del Barcelona Atlètic, apenas tocó el filial. En la segunda jornada de liga, debutó en Primera ante la Real partiendo en el once inicial y el 21 de octubre pasado, pisó por primera vez la Champions. Jugó 59 minutos y firmó una asistencia a Fermín, que volvió a recordar sus dotes de futbolista genial. «Es un gran talento, ejemplo del fantástico trabajo de La Masía», le elogió Hansi Flick. En un semestre escaso en el Barcelona, se marcha con cinco partidos, dos como titular, y 149 minutos.
Ahora cambia de aires, pero lo más importante (dicen quienes le vieron crecer) es que se encuentre un entorno y un técnico que apueste realmente por él para alcanzar el infinito.