Jordi Ribera, seleccionador español de balonmano: «Es un europeo con muchas piedras en el camino»

Javier Varela COLPISA

DEPORTES

Jordi Ribera, durante un amistoso de la selección española previo al europeo.
Jordi Ribera, durante un amistoso de la selección española previo al europeo. Jessica Gow | EFE

El técnico del equipo nacional es «optimista» pese a la dificultad y destaca que «el éxito, de siempre, ha venido determinado por el colectivo»

14 ene 2026 . Actualizado a las 19:09 h.

Jordi Ribera Romans (Sarrià de Ter, 1963) puede presumir de ser el seleccionador español de balonmano más exitoso de la historia. El bronce de los Juegos Olímpicos de París fue su séptima gran medalla con los Hispanos: los bronces de Tokio y París, los dos oros y una plata europeos y los dos bronces mundiales. Ahora afronta el europeo encuadrado en el grupo de la muerte. Serbia, primer rival este jueves (18:00 horas, Teledeporte).

—Lleva una década en la selección y desde los 26 años entrenando.

—Bueno, como entrenador profesional sí, pero llevo entrenando desde los 15 años. Me ha permitido motivarme y hacer aquello que me gusta y que quiero. He podido viajar, conocer un montón de gente y ayudar a muchos jugadores, clubes y selecciones.

—¿Nunca se ha empachado?

—No, porque trabajo en lo que me gusta. Empezó siendo un hobby en mi pueblo y pude alternarlo con mi trabajo de administrativo en el hospital. Luego me llegó una oferta para entrenar a un equipo profesional en Eibar y desde entonces solo he estado sin actividad un año y medio.

—¿Aquel Jordi ya se veía entrenador para toda la vida?

—Nunca pensé que iba a ser mi trabajo. Luego fui a Argentina y a Brasil, que fue una experiencia muy positiva porque pude jugar mis primeros Juegos en Pekín; a Alemania, donde jugué la Champions... Tras un nuevo paso por Brasil, me llamaron para entrenar a España hace 10 años.

—Es un trotamundos...

—Sí. Antes no se salía tanto y no había tantos entrenadores y jugadores fuera. Ahora es normal ver equipos extranjeros dirigidos por técnicos españoles.

—Y en estos 10 años, ¿qué sello ha dejado en la selección?

—Lo más importante es que hemos generado un proyecto colectivo de todas las categorías masculinas. Antes el entrenador júnior hacía un trabajo y el de la juvenil otro. Con mi llegada hemos intentado hacer un proyecto colectivo aglutinando a mucha gente. Llegué después de haberse quedado fuera de los Juegos de Río y poco a poco volvimos a la senda de los buenos resultados.

—El bronce en los Juegos de París fue su séptima gran medalla con los Hispanos.

—Ha sido una época afortunada y con buenos jugadores que ya venían teniendo buenos resultados. Hemos tenido una continuidad que nos permitió estar en el podio en las últimas competiciones. Es bueno para nuestro deporte y para todos los que participamos.

—Siempre se destaca el nivel humano de este equipo.

—He sido muy afortunado, porque recogí un grupo que tenía un foco muy grande hacia la competición. El entrenador, con estos jugadores, se aprovecha.

—No muchos seleccionadores llaman a los jugadores antes de convocarles...

—Llamo a los que vienen y a los que no, sobre todo los que estuvieron en la última actividad y no repiten. Les llamo para saber cómo están, decirles de primera mano que van a venir y para explicarles lo que quiero de ellos.

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—¿Tener buena relación con los jugadores es importante?

—El jugador agradece mucho que le transmitas las ideas claras, que cuando hables con ellos les expliques cuál es su función en el equipo, las posibilidades que tienen de estar o no estar, lo que tú demandas de ellos y las posibilidades que luego tienen de participar en el juego. Esa claridad ayuda al buen entendimiento. 

—A algunos les conoce desde que tenían 13 años.

—Hay jugadores que empezaron con nosotros en el proyecto de tecnificación en el CAR de Sierra Nevada con 13 o 14 años y ahora los tengo en la selección. Eso genera una fluidez en la relación, en el contacto. Ellos te conocen y tú les conoces. Es positivo.

—¿Utiliza otros deportes para preparar los partidos?

—No. Leo mucho y me sirve para reformular mis ideas y para establecer relaciones. Es un poco mi refugio para reconstruir estrategias y formas de funcionar.

—Hablemos del Campeonato de Europa. España, en el grupo de la muerte.

—El sorteo fue mucho más negativo del peor escenario que nos habíamos marcado con Serbia, Austria y Alemania. Hay que aceptarlo. El equipo está ilusionado y vamos a por todas. Siempre nos ha ido bien pensando en el partido a partido.

—Para abrir boca, Serbia.

—Nos ha tocado en varios sorteos en los últimos años. Cada vez que nos enfrentamos han cambiado de entrenador. Vamos a tener muy poca información y eso hace más difícil preparar el partido.

—Qué es lo que más le preocupa, ¿los rivales o su equipo?

—El equipo. Tener esa consistencia de coger automatismos. Con el poco entrenamiento que hemos podido tener, me preocupa que estemos bien, que la gente salga confiada, que no haya lesiones y ese pelín de suerte que a veces se necesita.

—Y los dos primeros de grupo pasan a la Main Round con Dinamarca, Francia, Portugal...

—Es un europeo con muchas piedras en el camino. El que diseñó este sorteo no estuvo muy afortunado porque puso prácticamente a todos los equipos favoritos en la misma zona. La Main Round ya vendrá más adelante.

—¿En esta selección la estrella es el equipo?

—Siempre lo ha sido. El éxito de esta selección siempre ha sido su colectivo. Eso hace que sean capaces de superar a selecciones mejores.

—Si fuese rival de España, ¿qué es lo que más temería?

—Somos un equipo muy creativo en ataque y que puede jugar diferentes tipos de defensa. Cuando es capaz de defender, corre, y tiene un buen contraataque.

—¿Qué exigencia se marca en el europeo?

—Pensar en el día a día. El primer objetivo es clasificarnos para la Main Round, pero de momento toca pensar en Serbia.