Toni Kroos abre el baile final

Ignacio Tylko BERLÍN / COLPISA

DEPORTES

ANNA SZILAGYI | EFE

Alemania y Escocia inauguran este viernes una Eurocopa marcada por el regreso del director de orquesta para disfrutar de su último concierto en casa

13 jun 2024 . Actualizado a las 23:36 h.

Tras unos prolegómenos más bien fríos, quizás por la saturación de fútbol en un calendario sin tregua, se acabaron las pesquisas; comienza la competición en los campos y la fiesta fuera, si es que los temibles ultras no la montan. Alemania y Escocia abrirán este viernes (21.00 horas, La 1) una Eurocopa marcada por el regreso de Toni Kroos para disfrutar de su última aventura después de 17 cursos sentando cátedra como uno de los mejores centrocampistas de todos los tiempos.

Agasajado en el Real Madrid tras anunciar su retirada con seis Copas de Europa, Kroos ambiciona añadir a sus vitrinas el único trofeo que se le resiste en una colección sublime con 33 títulos. «Por supuesto que tengo hambre. Todavía hay ganas de triunfar y ganar la Eurocopa. Si no hubiera pensado que esto era posible, no habría vuelto», expuso el metrónomo de Greifswald en el cuartel general de la selección alemana en Baviera.

Todo gira en torno a un jugador silencioso, alejado del ruido mediático pero magistral sobre el pasto. Toque, visión, inteligencia y anticipación para un tipo que, a sus 34 años, antepone retirarse en el cénit a los petrodólares de Arabia Saudí o a una eventual suplencia en el club blanco. A Kroos le da casi vergüenza pensar en un final de ensueño. «Terminar mi carrera con la Champions y la Eurocopa sería casi cursi, por supuesto, pero lo aceptaría», comentó entre bromas.

Toca degustar cada toque sutil o cambio de juego inverosímil de Kroos. Inicia la cuenta atrás para su adiós en el Allianz Arena del Bayern Múnich, club en el que se formó desde cadete, en el que debutó como profesional y del que, tras ser el mejor jugador en el Mundial de Brasil 2014, partió hacia el Real Madrid por una cantidad de 25 millones tan ridícula que le ha convertido en el paradigma de la rentabilidad. Múnich es el escenario de la primera de sus despedidas.

La sola presencia de Kroos supone un alivio para un país deprimido. Desde ese gol de Mario Göetze en la prórroga de la final de Maracaná ante Argentina hace una década, Alemania solo encadena frustraciones. Eliminada en la fase de grupos en los Mundiales de Rusia y Catar, y fuera de juego en los octavos de final de la pasada Eurocopa, Alemania se exige dar un golpe de autoridad, meterse un chute de autoestima.

Para ello, asumió el mando hace apenas nueve meses el joven Julian Nagelsmann, sustituto precisamente del fracasado Hansi Flick, el elegido por Joan Laporta para reflotar el Barça. Y reclutó para la causa a Kroos, que aceptó volver después de sentirse como un chivo expiatorio tras caer ante Inglaterra en la última Eurocopa.

El papel de líder de Kroos no responde al estereotipo de jefe, pero acepta con naturalidad el cargo. «No es un grupo difícil de liderar. Siente una gran ilusión, unas grandes ganas y ansias. No tienes que presionar a nadie», indicó el director de orquesta.

McTominay, McGinn y Robertson tiran de un equipo que quiere volver a ganar a los germanos tras 25 años

Escocia huye del papel de simple invitada a la fiesta de Kroos en Múnich. El combinado británico resucitó cuando Steve Clark asumió las riendas en el 2019. Se clasificó para la pasada Eurocopa tras 22 años ausente y selló con éxito el billete para Alemania.

No esconde grandes secretos Escocia, el típico equipo físico, potente a balón parado y que presume del corazón de Scott McTominay, centrocampista del Manchester United que anotó siete goles en la fase de clasificación, la clase de John McGinn, capitán del Aston Villa, y la profundidad de Andrew Robertson, aunque el carrilero del Liverpool llega algo tocado. El reto es superar al fin una fase de grupos.

En cuanto a los precedentes entre ambos equipos, Alemania encadena tres victorias consecutivas ante el combinado británico, siendo el 2-3 logrado en septiembre del 2015 el último enfrentamiento entre ambos. Escocia, que solo ha logrado cuatro victorias a lo largo de su historia, no gana a los germanos desde 1999, cuando se impusieron en un amistoso en Bremen por 0-1 gracias a un gol de Hutchison.

Así, en caso de que los de Steve Clarke repitan victoria 25 años después, Escocia lograría el hito de conseguir una victoria en una ronda final de una Eurocopa 28 años después. Y es que, desde Inglaterra 1996, los escoceses solo lograron clasificarse para un campeonato continental, en el 2020, en el que su participación se saldó con un empate y dos derrotas, quedando eliminada en la fase de grupos.