Una España de veteranos y noveles con mucha hambre

Óscar Bellot COLPISA

DEPORTES

MARCELO DEL POZO | REUTERS

La experiencia y el liderazgo de Morata o Navas facilitan el acoplamiento de la nueva hornada en una selección que tiene plan A y B

13 oct 2023 . Actualizado a las 14:31 h.

España tiene ya casi puestos los dos pies en la Eurocopa de Alemania después de su trabajado triunfo en Sevilla ante una rocosa Escocia. El plan A de Luis de la Fuente sirvió para que el combinado español fuese madurando un partido espinoso con mucha paciencia y el seleccionador supo agitar la coctelera desde el banquillo para dar al combinado nacional el impulso que necesitaba hasta abatir en el recta final el muro que erigió la Tartan Army en el Estadio de La Cartuja.

La entrada de Fran García, Bryan Zaragoza, Jesús Navas, Oihan Sancet y Joselu Mato en la segunda parte revolucionó un encuentro hasta entonces encallado y sirvió un match ball que España tratará de hacer bueno en Oslo. Hay margen para el error porque en caso de fallar ante la Noruega de Erling Haaland, todavía le restarían otras dos balas frente a Georgia y Chipre en noviembre para sellar el pasaporte hacia el Europeo, pero este grupo de veteranos y noveles bien avenidos quiere dar otro golpe de autoridad el domingo.

La experiencia y el liderazgo de hombres como Álvaro Morata o Jesús Navas, que están curtidos en mil batallas pero conservan la ilusión de un debutante cada vez que se enfundan la casaca nacional, facilitan el acoplamiento de la nueva hornada de internacionales que se están abriendo paso con Luis de la Fuente. El jueves, en el Estadio de La Cartuja, el madrileño y el sevillano se asociaron magistralmente para reventar el candado escocés y sacar adelante un encuentro con mucha miga que sentenció Sancet al alimón con el británico Porteous. Tampoco es cuestión de echar las campanas al vuelo, porque España sigue arrojando alguna que otra sombra y el guion podría haber sido distinto de haber validado el VAR el tanto de Scott McTominay en el único arrebato de furia visitante cuando todavía campeaban las tablas en el marcador, pero España demostró una vez más que tiene hambre y registros suficientes para invitar al optimismo.

Luis de la Fuente ha conseguido inculcar a su tropa el mensaje de que España, por encima de todo, debe ser un equipo. Es un mantra que ya tenía Luis Enrique y que su sucesor en el cargo ha grabado a fuego en el vestuario de la selección. Lo repitió varias veces en Sevilla con ese buenrollismo del técnico riojano que puede resultar demasiado edulcorante cuando afirma que sus futbolistas son «los mejores de Europa, del mundo, del cosmos», pero que le ayuda a cerrar filas y conseguir que todos remen a una. El suyo es un bloque todavía en fase de construcción, pero ya con conceptos sólidos, bien interiorizados y las necesarias dosis de competencia para que nadie se duerma.

Cierto es que hay una columna vertebral muy consolidada, con decena y media de futbolistas que, salvo imprevisto, estarán en la fase final de una Eurocopa que ya difícilmente puede escapársele a España. Pero el casting para completar el cupo está abierto y con un portafolio de aspirantes en permanente estado de actualización. Sin dogmatismos. A Luis de la Fuente no le tiembla la mano a la hora de llamar a futbolistas que agarran la aldaba para tocar a su puerta a base de buenas actuaciones, con independencia de la edad que aparezca en su carné de identidad o el equipo al que pertenezcan.

Buena muestra de ello son los casos de Bryan Zaragoza, debutante y revulsivo en Sevilla tras ser citado a última hora pese a no haber pasado por ninguno de los peldaños inferiores de la selección, o Alfonso Pedraza, convocado de urgencia para el viaje a Oslo tras los problemas en el pubis de Balde sin importar el mal momento por el que atraviesa el Villarreal. Todos pueden aportar su granito de arena en una selección que huye de dogmatismos y corsés tácticos.

En el tramo final del duelo frente a Escocia, Luis de la Fuente regresó con acierto al 4-2-3-1 que representa su fórmula más querida, lo que dotó de mayor fluidez a España al descargar un tanto a Rodri en el pivote y abrir caminos por dentro con un mediapunta del calibre de Sancet. Pero el 4-3-3 también dio grandes réditos contra Georgia y Chipre, beneficiado entonces por la presencia de extremos con más filo como Dani Olmo, Asensio, Lamine Yamal o Nico Williams. Adaptar el sistema en base a las condiciones de los futbolistas propios y saber modificarlo sobre la marcha de acuerdo con los desafíos que plantea el rival son virtudes que deben adornar a todo buen entrenador. Y Luis de la Fuente lo es, por mucho que les pese a algunos.

De España se decía que no tenía pegada ni futbolistas de nivel top en ningún puesto con la salvedad de Rodri, pero ahí están los números para rebatir dichos argumentos. Seis victorias en siete partidos, con 21 goles a favor y solo cuatro encajados son datos para estar contentos, especialmente teniendo en cuenta que De la Fuente no ha podido contar aún con Pedri, el jugador que debe aportar luz en el centro del campo. El bloque es solidario, los mandatos están bien trabajados y Morata y Joselu no andan precisamente escasos de pólvora, por lo que España parece estar en el buen camino.