El Leyma Coruña remonta una desventaja de 25 puntos al San Pablo Burgos en una noche mágica en Riazor (95-81)

Iván Antelo A CORUÑA

DEPORTES

MIGUEL MIRAMONTES

Álex Hernández reapareció y reaactivó en el peor momento a un equipo naranja que firmó una segunda mitad primorosa e inolvidable

20 ene 2023 . Actualizado a las 23:12 h.

El partido tenía cartel. Llegaba un campeón europeo como el Burgos. Y el que no acudió a la llamada, no sabe lo que se ha perdido. El Leyma remontó 25 puntos de desventaja para acabar ganando con autoridad al San Pablo (95-81). Tuvo que bajar al infierno, en donde Álex Hernández, un hombre que lo ha pasado realmente mal, para darse cuenta que el corazón vale más que la cabeza.

Cuesta explicárselo. En el arranque, San Pablo era un martillo pilón desde el perímetro (9 triples en los primeros veinte minutos). Los naranjas no eran capaces de acertar con la defensa que frenara la sangría, y además concedía demasiadas facilidades (15 pérdidas y 7 rebotes ofensivos regalados a los visitantes en los dos primeros cuartos). Si fuera poco, tampoco era fácil de comprender los muchos minutos de desconexión sumados. Cerca de tres en el primer cuarto y siete en el segundo en los que los burgaleses firmaron respectivos parciales de 0-8 y 0-19. Así que casi lo mejor era ver el marcador al descanso. Haciéndolo tan mal, el Leyma solo caída de trece puntos (36-49), habiéndose repuesto además de un +25 para San Pablo (16-41, en el minuto 16).

Y no es porque Diego Epifanio no buscase fórmulas para sacar al equipo del hoyo en el que se había metido. Paró el partido con 8-14 y luego con 16-27. Pero nada. No había forma de activar a los suyos. Así que ya a la desesperada buscó un golpe de efecto anímico. A 6:40 del descanso dio entrada a Álex Hernández. El debut tras once meses de lesión. Nadie mejor para salir del infierno que alguien que ya estaba allí. Ya que su equipo no había reaccionado a base de decisiones cerebrales, a ver si con el corazón podía. Y lo consiguió. Casualidad, o no, fue el base el que rompió el intolerable parcial de 0-19 e inició con un triple una contrarréplica de 13-0. Del 16-41 al 29-41. Insólito. Hernández se sentó antes, exhausto, pero el impulso ya estaba dado. No volvió a salir a jugar. No hacía falta ya. El impulso estaba dado.

El tercer parcial comenzó con el Burgos dominando por trece (36-49), pero se había encendido la mecha de la remontada. Así que entre los triples de Filipovic y los puntos en la zona de Nwogbo situaron el marcador en 52-56, con doce minutos por jugar (parcial de 10-0). El partido ya era otro. Al Burgos ya no le entraban los triples, ahora era él el que perdía infinidad de balones, y la defensa del Leyma ya era otra. Cerraba mejor el rebote. Llegó a ponerse incluso a dos, pero el Burgos reaccionó y comenzó el último cuarto con ventaja de seis (57-63).

Fue un espejismo. Jakovcs se sumó a la fiesta y con un 3+1 completó la remontada local a 8:33 del final (64-63). Faltaba poner la puntilla. Burgos se encomendó a Luka Rupnik, pero no fue suficiente. El Básquet Coruña ya era imparable y acabó barriendo a su rival.