Los retos de Alonso y Sainz: de la adaptación a Ferrari a levantar Aston Martin

David Sánchez de Castro COLPISA

DEPORTES

MCLAREN

Tras un año tumultuoso para ambos, la próxima temporada aventura cambios importantes, con el asturiano ante el desafío de levantar a Aston Martin

27 dic 2022 . Actualizado a las 15:17 h.

La sensación de que la temporada 2022 fue menos ilusionante de lo esperado en el ámbito de los españoles está muy patente entre la afición. Los cada vez más ruidosos fans de Fernando Alonso y Carlos Sainz (algunos de ellos jóvenes que no recuerdan ni los años de gloria del primero ni se preocuparon por los inicios del segundo) han visto cómo sus respectivos equipos no estuvieron a la altura de lo previsto, por lo que afrontan con buenas perspectivas la campaña 2023.

El cambio de normativa implementado en este año que cierra sirvió para ver carreras más emocionantes, libra a libra, aunque luego ganara con más autoridad que en el anterior el mismo. Eso puede beneficiar tanto a Sainz como a Alonso, dos carreristas de domingo de los que tienen en las sesiones finales su mejor arma y que no siempre necesitan salir desde lo más alto para triunfar. El que sí ha tenido que tomar la puerta marcada por Exit fue el asturiano, con cierta razón.

En el 2022 vio cómo Alpine le empujaba cada vez más hacia la salida. Las palabras de Luca De Meo, máximo responsable del grupo Renault y el que parecía que era su principal aliado, en el GP de España fueron la gota que colmó el vaso para que Alonso buscara una salida urgente hacia otro destino. Lawrence Stroll tiene una mentalidad empresarial muy clara: para triunfar hay que tener los mejores activos en tu lado, y tener a un bicampeón como Alonso en su escuadra puede ser la argamasa perfecta para que el proyecto que iniciaron en el 2020 con la creación de Aston Martin F1 llegue a lo más alto.

Nueva sede, nuevos ingenieros, fichajes de relumbrón (también en el aspecto comunicativo, véase Pedro de la Rosa) como el del propio Alonso y un colchón económico más o menos razonable hacen de Aston Martin un plan ilusionante para el que será seguramente el último puerto del asturiano en la fórmula 1. No es casual que ni siquiera esperara a que acabara el domingo del GP de Abu Dabi para llevar sus bártulos al motorhome verde y presionara para probar cuanto antes el coche que han llevado este año. La sonrisa con la que Alonso salió en su primera cata del AMR22 hicieron olvidarle que no tenía el asiento a su gusto o que hay aún detalles que le gustaría pulir. Lo que ha visto le gusta y le ilusiona.

¿Saldrá mejor La Misión que El Plan? Es la gran incógnita. Aston Martin es un equipo que cerró mejor que abrió el año 2022, pero que sigue estando uno o dos pasos por detrás de los de arriba. Sin ser malo en todo, no es excesivamente bueno en nada. Los motores Mercedes son garantía de fiabilidad, algo que acabó por desquiciar a Alonso en su último año en Alpine, y sobre todo la certeza de que llega a un equipo donde se le respeta y admira. Lance Stroll, el hijo del jefe, no va a ser un compañero tan incómodo como Ocon, que corre contra el del box contiguo más que con los demás. Más allá de las tensiones propias que se generarán en el devenir de las carreras (Stroll ha demostrado una seria dificultad para mirar por los retrovisores, y muchas veces fue el propio Vettel quien lo sufrió), a priori no debería suponer un problema añadido a tener en cuenta.

Necesidad en Ferrari

Ferrari es el corazón de Italia, con todo lo que eso conlleva. Pocas entidades más idiosincráticas que la Scuderia para entender el carácter del país de la bota: pasional, caótico, vehemente y ardiente hasta lo febril, capaz de meter miedo a sus rivales y a sus propios tifosi a partes iguales. Sainz lo ha sufrido en sus dos años. La temporada 2023 pretende ser un año de cambios, ajustes que vendrán por la llegada de un Frédéric Vasseur que pretende poner paz allí donde Mattia Binotto, víctima de sus propias decisiones, no pudo.

La apuesta de John Elkann, el presidente, por un hombre de fuera en lugar del veterano técnico puede suponer un problema para Sainz. o una ventaja. Las primeras conversaciones que mantengan en el 2023, las peticiones que haga el español a su nuevo jefe y su capacidad para saber escuchar y entender a sus pilotos serán claves para que Ferrari no pierda otra vez la cuerda de la pelea por lo más alto. Mercedes acabó muy fuerte y Red Bull mostró una voracidad temible en el 2022, por lo que el giro en la dirección de la Scuderia debe salir bien sí o sí. En caso contrario, las campanas de Maranello pueden tornar de pompas de victoria a fúnebres.