Alicia San Martín: «Tengo el 'bono coruñés': canté en la Sinfónica y juego en el CRAT»

DEPORTES

MARCOS MÍGUEZAlberto Segade

La deportista tuvo que dejar la ópera por la exigencia casi profesional del rugbi

27 oct 2022 . Actualizado a las 12:23 h.

La ópera y el rugbi pueden semejar dos actividades bastante contrapuestas. Pero no para Alicia San Martín Alonso (Ferrol, 1994). Esta coruñesa de adopción unió sus dos pasiones, el balón y el canto. Su formación musical comenzó en el conservatorio. Tenía ocho años y el violonchelo ocupaba su mente. Dos más tarde, ya formaba parte del Coro infantil de la Sinfónica. «Mi madre vio un anuncio. Como me pasaba el día canturreando, me apuntó a hacer la prueba. Ella misma siempre dijo que no tenía oído, sino oreja. De su frustración musical vino que, tanto mi hermano como yo, empezásemos en el conservatorio. Tenemos más oído que ella», dice entre risas.

San Martín pasó el proceso de selección y empezó a formar parte del coro. A partir de ahí, fue escalando de categoría y desarrollándose. «Musicalmente me ha aportado mucho. He crecido en el Palacio de la Ópera como quien dice. Es parte de mí», añade la mezzosoprano. Su primera ópera siempre la recordará: Turandot, de Giacomo Puccini.

Tardó más años en descubrir su otra pasión. Alicia San Martín se marchó a Lugo para estudiar Veterinaria. Allí, en el club Muralla, dio sus primeros pasos en ese mundo. Durante cuatro años pudo compatibilizar ambas aficiones. Hasta que llegó el día que ella no hubiese querido: «Al principio pude compaginarlo, porque jugaba en la Liga Gallega. Los fines de semana iba salteando. Iba a un ensayo y luego a un entreno o partido. Pero después regresé a A Coruña. Aquí estamos en División de Honor, y hubo que decidir entre la ópera o el rugbi. No podía. La exigencia es completa».

«Si mis días tuvieran 40 horas...»

En su voz, se nota la nostalgia por el canto. «Si mis días tuvieran 40 horas... Ojalá pudiera hacer las dos cosas. Ni me dedico a la ópera ni al rugbi. Soy veterinaria», comenta.

Para ella, ambas aficiones tenían un denominador común: un colectivo de gente individual haciendo algo «muy grande». «Cuando nos subíamos al escenario, éramos 80 personas cantando. Eso, a escala, viene a ser lo que es un equipo. Dentro de todo colectivo, hay una expresión de arte. Sea de la rama que sea», añade Alicia San Martín.

«Tengo el ‘bono coruñés', canté en la Sinfónica y juego en el CRAT», relata entre carcajadas. Para ella, el rugbi lo es todo. «Me levanto y pienso en él. Durante todo el día. Nos dedicamos de forma profesional, pero no existe retribución ninguna», sentencia. Su ocupación principal es muy distinta. Realiza las prácticas del Máster de Seguridad Alimentaria de la Universidade de Santiago de Compostela.

La dura realidad del rugbi gallego

Un problema estructural. Así resume San Martín la principal problemática de este deporte. «Nuestra principal reclamación es que la gente vea que existimos. Hay un problema estructural. Somos la aldea gala, la que juega al rugbi. El CRAT, en División de Honor, es la punta de lanza. Sin embargo, detrás no hay una estructura como en otras comunidades (por ejemplo, Cataluña o País Vasco)», incide. En esas cuentan con muchas deportistas en las categorías inferiores. Despuntan e intentan hacerse un hueco en divisiones más altas. «Aquí somos muy poquitas. La Liga Gallega tiene, cada año, menos equipos. La base está, pero habría que fomentar tener más para hacer más competición Hay una falta de gente ahí, sustrato de equipos», sentencia.

Económicamente, el rugbi no da para vivir. Así lo constata la deportista del CRAT. «Tengo una compañera que viene a A Coruña desde Lugo para entrenar porque está estudiando allí, hay otras con dobles trabajos, otras que tienen que renunciar a ciertas oportunidades labores porque las horas de entrenamientos no coinciden... Es totalmente amateur, a pesar de que la exigencia es profesional», finaliza.

El equipo visita al Cisneros este domingo

Con la ilusión a flor de piel, el CRAT se traslada este domingo a Madrid. Allí le espera el Complutense Cisneros, séptimo clasificado, a partir de las 12.00 horas (FerugbyTV). Su última victoria, contra el Olímpico de Pozuelo, supuso una subida de moral. «Desde la pretemporada hasta ahora hay una mejora sustancial. Estamos arrancando, pero estamos ilusionadas», comenta Alicia San Martín Alonso.

A pesar de que solo han transcurrido tres jornadas, para la deportista del CRAT el nuevo ritmo está siendo fundamental: «Ha habido un cambio en el cuerpo técnico que ha traído nuevas visiones. Tenemos una dinámica de trabajar bastante el componente físico para así intentar diferenciarnos respecto a otros equipos. En cuanto al juego, vamos poco a poco».