Un altavoz para Borja Iglesias

DEPORTES

Pablo GarcíaRFEF | EFE

23 sep 2022 . Actualizado a las 13:42 h.

La última revolución que ha vendido la Federación recuerda más a las yincanas infantiles de boy scouts que a la puntera tecnología. Un sistema de comunicación que permite a Luis Enrique, elevado a ese andamio que le ofrece perspectiva, mandar las instrucciones a sus jugadores a través de un walkie que resuena en un pequeño altavoz que llevan insertados en su ropa de entrenamiento. Lo que se venía resolviendo con un par de gritos evoluciona hacia un sistema un tanto arcaico, que pretende emular al clásico pinganillo con una desventaja. Al margen de lo que puede desconcentrar escuchar voces que emanan de tu cuerpo, y de que el lugar en el que se sitúe ese altavoz puede condicionar en caso de recibir un golpe —y parece difícil escuchar con uno puesto en la espalda—, el futbolista no tiene posibilidad, con este artilugio pionero que ha puesto en circulación Luis Enrique, de conversar con él, de preguntar o replicar cualquier instrucción, porque solo consiente escucharlas.

El nuevo y vanguardista sistema de comunicación para los entrenamientos es la anécdota de esta última ventana previa al Mundial —fecha en la que Luis Enrique desvelará si acepta seguir innovando como seleccionador— en la que España tiene el reto de ganar a Suiza y a Portugal. Con los suizos —sorprendentes verdugos de Italia para la cita de Catar— la selección tuvo un frenético precedente en la Eurocopa, finiquitado en la tanda de penaltis, y una soporífera ida en esta Liga de las Naciones, resuelta con el solitario gol de Sarabia. En ese último bis a bis, a España le costó un mundo el gol, para el que Luis Enrique ha movilizado ahora a filas —condicionado por las bajas— a Borja Iglesias. Su debut es uno de los alicientes. Quizá se gane un altavoz en Catar.