Deportivo-Pontevedra, castigo por no sentenciar

Carlos Brizzola

DEPORTES

CÉSAR QUIAN

18 sep 2022 . Actualizado a las 23:05 h.

El Deportivo sigue un poco en la línea de los primeros partidos. Con una idea de meter a mucha gente por dentro para tener posesiones largas y la posibilidad de desarmar entre líneas al Pontevedra, pero el equipo sigue demostrando que depende demasiado de la participación ofensiva de los laterales. Se vio a un cuadro coruñés que dominó en la primera mitad a través de la posesión, pero sin concretar en llegadas; y una segunda en la que sufrió un desorden total, y, dentro de él, encontró una jugada que le dio un empate que deja sensaciones contradictorias, porque en ninguno de los tres partidos que ha jugado ha demostrado hacer cosas diferentes y mejores a las del año pasado. El Pontevedra, por su parte, supo jugar una primera parte con algo de presión sobre la salida de balón rival, pero una vez el Dépor pasaba el centro del campo, replegaba y esperaba. En cambio en la segunda parte salió mejor y solo le faltó sacar más provecho cuando el Deportivo se estiró. Hizo cambios para matar el partido, como los de Oier Calvillo en banda derecha y Rufo en ataque, pero no sentenció y lo pagó con el empate.

Dos partes distintas

El Deportivo se fue al descanso con la sensación de haber sido mejor que su rival, pero sin generar ocasiones. A veces no llega con tener más posesión, como sucedió en este primer período, en el que ganó línea de fondo, pero en el que careció de gente que llegara al remate.

En cambio, en la segunda parte salió mucho más enchufado el Pontevedra. Sus primeros cinco minutos fueron en campo rival y se aprovechó del desorden del Deportivo y de su falta de precisión en los pases. Cuando los granates se pusieron por delante, se vio a un cuadro blanquiazul con muchas prisas, muchos cambios y un gran desorden táctico, que a la vez también provocó un cierto caos en los propios jugadores. El partido pasó ahí a ser de ida y vuelta, con muchas distancias entre las líneas; y, en ese contexto, el Pontevedra tuvo la oportunidad de sentenciar con una llegada muy clara de Oier Calvillo, en la que al final fue Álex Bergantiños el que recuperó la posición y salvó al equipo del 0-2.