Florentino, Mbappé, María Teresa Campos y Bigote Arrocet

DEPORTES

Christophe Petit Tesson | EFE

24 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En la vida, hay pocas cosas más humillantes que alguien utilice un frío y seco wasap para mandarte a paseo: sea en el trabajo, en el grupo de amigos con los que quedas para echar la pachanga o en una relación de pareja. En este último caso, cuando alguien hace eso puede ser por dos motivos: o que ha vivido tanto, tanto contigo, que no soporta el momento del adiós, o que te ningunea. Vamos, que para esa persona no has sido más que un simple pasatiempo.

Y eso es lo que se está viendo que ha sido Florentino Pérez para Mbappé. Uno más. Un fan más que se le acerca. Un adulador obsesionado con llevarlo a su redil creyéndose ese ser superior que en su día acuñó Emilio Butragueño. Eso, mientras el futbolista se reía y disfrutaba de un sainete que, según pasaban los meses, iba añadiendo ceros y prebendas a su futuro contrato.

Entretanto, el empresario, se desconoce si confiado o con la intención de meter presión, se cansó de presumir en cuanto corrillo se formaba de que el llamado a ser mejor jugador del mundo de los próximos años acabaría vistiendo de blanco. Eso sí. Tuvo cuidado de no afirmarlo en público. Para eso eligió una camarilla de escribanos al dictado para que se extendiera el convencimiento de que no había duda. Mbappé ya había firmado.