Cuando el circo se impone al fútbol

x.r. castro VIGO

DEPORTES

CHRISTIAN HARTMANN | REUTERS

Los fichajes pasaron a ser un secreto de Estado a vivir un minuto a minuto

22 may 2022 . Actualizado a las 20:38 h.

Hubo un tiempo en el que los grandes fichajes eran un secreto de Estado, después se convirtieron en una ceremonia de propaganda para el conseguidor (léase el sarao que montó Florentino con Cristiano en el Bernabéu) y de un tiempo a esta parte, en un fenómeno mediático, propio de una producción. Con la decisión de Griezmann hicieron hasta un documental y con la continuidad de Mbappé en el PSG poco menos que tuvo un minuto a minuto. Que si va a Madrid de paseo, que si se acerca a los blancos, que si mamá dice que tiene la decisión tomada... Hasta que lo anuncia en los prolegómenos del partido, dejando el fútbol en un segundo plano, algo cada vez más frecuente en una industria más pendiente de los ceros económicos que de los goles.

Pero, además del circo creado alrededor de la decisión del parisino, la continuidad del seguramente mejor jugador del momento deja una nebulosa de dudas. La primera, qué tipo de control existe sobre los denominados clubes-Estado, ajenos al fair play financiero. Porque al margen de los dispendios del fútbol, casi insultantes en una época en que llenar el depósito de gasolina es una odisea para cualquier mortal, qué club auditado por su liga podría pagar 300 millones de prima de fichaje y 90 millones (netos) de sueldo por año. Ni el Real Madrid, que se aplicó en la misma opulencia siempre que pudo y que el verano pasado quiso ningunear a medio planeta formando una competición solo para las élites económicas.

Al mismo tiempo, la decisión de Mbappé, unida a la anterior de Haaland marchándose al Manchester City, pone de manifiesto que la liga española ya no es la primera opción para los grandes jugadores. Un varapalo a nivel de imagen y quizás de ingresos televisivos en un futuro, pero que por el momento se salda con un torneo más igualado y abierto. Menos cracs, más emoción.