La Liga del Real Madrid y Davide Ancelotti

DEPORTES

Lavandeira | EFE

29 abr 2022 . Actualizado a las 18:19 h.

El Madrid ganará una Liga de vacaciones. Salvo para rajar del VAR, el fútbol se ha convertido en un trámite, una muesca más en la culata del revólver del sheriff. El título se decidirá esta tarde, en la primera de las citas mágicas del Bernabéu en cinco días, o cuando él quiera. Dimitió el Atlético, incapaz de armar un equipo a partir de la mejor plantilla; se estrelló el Barça tras una ramplona primera vuelta; y le faltó nervio a este Sevilla que no se ha tirado de los pelos lo suficiente para darse cuenta de la oportunidad desperdiciada. A los blancos les bastó con sentarse en la mecedora y esperar a que no quedase nadie en pie en la calle de OK Corral. Solo a él le quedaron balas.

Si el Madrid de la Champions es el que Alaba retrató mientras alborozado levantaba una silla después de la remontada de octavos al PSG, ese equipo que no deja de bailar hasta que la música acaba, esta 35.ª Liga de sus vitrinas solo se ha hecho real desde el ingenio y la evolución de Ancelotti, ese entrenador al que muchos creen nada más que un florero. En una entrevista en El Larguero, Javi Martínez, que ganó dos Bundesligas con Carletto al frente del Bayern, explicaba que el hijo de este, Davide, actual segundo técnico del Madrid, «aporta lo que le falta al padre: el vídeo, el análisis, los datos,...».

Solo así se explica este nuevo título de la eterna generación blanca, una suerte de Las chicas de oro en pantalón corto a los que nadie ha logrado jubilar. Sin una preparación física más laboriosa que el encaje de bolillos, un trabajo psicológico de orfebre y una autoconfianza a prueba de bombas, este Madrid, como aquel que el mismo técnico italiano había entrenado en la temporada 2014-15, se hubiera disparado un tiro en el pie.