Teresa Portela se reinventa y no descarta competir en dos barcos en unos séptimos Juegos

Pablo Penedo Vázquez
pablo penedo REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Ramón Leiro

Borrado el 200 del programa olímpico en París, priorizará el K1 500 pero dispuesta a compaginarlo con un K2 o K4

23 sep 2021 . Actualizado a las 09:55 h.

Teresa Portela atiende a La Voz nada más terminar su entrenamiento diario. Ni dos meses han pasado todavía desde que el 3 de agosto subrayaba en color plata su nombre en el canal Sea Forest de Tokio, redondeando con su primera medalla olímpica el hito de haberse convertido en la deportista española con más participaciones en los Juegos, seis. Aunque todavía frescas, las jornadas de celebraciones y de actos de reconocimiento a lo largo y ancho de Galicia suenan ya como un eco cercano a la vuelta al silencio del trabajo sin focos tras dos semanas y media de pretemporada a cuestas.

«Cada año toca reinventarse. Cada año hay que intentar reinventarse y mejorar», cuenta la canguesa afincada en O Grove y con base de operaciones en el Centro Deportivo David Cal de Verducido, Pontevedra. Pero nunca como este desde hace trece años. Eliminado del programa olímpico el K1 200 a cuya causa se entregó en cuerpo y alma en los tres últimos ciclos olímpicos, con la recompensa final de su plata en Tokio, Teri Portela tiene las cosas claras. El fin y el medio que ocuparán su carrera de aquí al 2024. «El objetivo es París», dice sin medias tintas. Y el vehículo con el que alcanzar su séptima participación en los Juegos, «el K1 500».

Eso, si no lo hace subida a dos barcos. Una opción, la de doblar competición, que se había vedado a sí misma durante sus tres apuestas olímpicas al todo o nada en el K1 200, a pesar de su dominio aplastante en España desde no se sabe ya cuando también en el medio kilómetro. Un reinado escenificado cada vez que se ha presentado a los selectivos de los dos kayaks individuales hispanos en las citas internacionales.