El Atlético se atasca ante el rocoso Oporto

Ignacio Tylko

DEPORTES

Juanjo Martín

Inquietante estreno del campeón español (0-0) en el grupo de la muerte y bronca a Griezmann cuando salió desde el banquillo

16 sep 2021 . Actualizado a las 17:01 h.

Año y medio largo después de su triunfo ante el Liverpool con un gol de Saúl, la Champions regresó al Metropolitano en una noche decepcionante del Atlético, que no pudo con un Oporto muy hecho y muy bien trabajado por Sergio Conceiçao, amigo de Simeone desde que coincidieron en el Lazio campeón de la Serie A. Lo intentó de todas las formas y el Cholo arriesgó en los cambios, pero tuvo muy poca producción ofensiva para descerrajar el campeón español a un rival rocoso que compite de maravilla y el año pasado dejó en la cuneta a la Juventus de Cristiano y le complicó la existencia al Chelsea.

«No tengo compromiso absolutamente con nadie», enfatizó Simeone horas antes de dejar en el banquillo a Griezmann en el regreso del francés al Wanda. Se pareció más en Cornellà al jugador tristón del Barça que a la estrella que fue en el Atlético y el Cholo castigó al hijo pródigo con la suplencia en la noche de su reestreno. No está la Champions, y menos este grupo de la muerte, para experimentos. Y a día de hoy, Griezmann, abroncado cuando entró en escena a poco más de media hora para el final, todavía no está adaptado a un sistema no empleado en su primera etapa de colchonero. Ante un equipo duro como el Oporto, Simeone mantuvo de inicio el sistema de tres centrales, con Llorente y Carrasco de carrileros, le dio más músculo al centro del campo con Kondgobia y brindó la titularidad a Joao Félix, que disfrutó de buenos minutos ante el Espanyol tras superar una operación de tobillo. Especial motivación para el luso porque jugó en el Benfica y, ademas, en sus inicios como canterano del Oporto, los 'dragoes' prescindieron de él por bajito y débil. Dejó detalles pero aún le falta chispa al 'menino'.

Dirigido desde el eje de la zaga por Pepe, que a sus 38 años todavía es una garantía defensiva, el Oporto cortocircuitó al Atlético por completo en el primer acto. Y le ganó en intensidad y agresividad, con tres amarillas en poco más de media hora y todas sin discusión. Dominaba más el Atlético, pero solo inquietó al joven portero Diogo Costa con un disparo precipitado de Luis Suárez, que ya no está para irse de nadie en carrera, tras un gran balón filtrado por Lemar.