El K4 hispano, un barco pulido para ganar

Pablo Penedo Vázquez
PABLO PENEDO REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

RFEP / Jonás

España presenta en Tokio su gran apuesta, que relegó a secundaria la preparación de sus potentes K1 200

06 ago 2021 . Actualizado a las 09:45 h.

El programa de piragüismo de los Juegos Olímpicos de Tokio será recordado por el brutal triplete de la neozelandesa Lisa Carrington, que a sus 32 años ha reunido los títulos del K1 200, K1 500 y K2 500. También, qué duda cabe, por aquella española de nombre Teresa Portela, que a la friolera de los 39 años, conseguía abrir su palmarés olímpico en sus sextos Juegos con la plata en la prueba de velocidad del kayak femenino. Y entre las grandes anotaciones, una duda a punto de ser despejada. La de conocer cuál de los dos K4 500 masculinos, el alemán o el español, acaba ganando su pulso cerrado por subirse al trono del barco rey del piragüismo olímpico.

Porque, salvo sorpresa mayúscula o desastre simultáneo, la lucha por el oro que arrancaba en la madrugada del jueves al viernes es cosa de dos. Con la embarcación germana abriendo fuego en la primera serie de clasificación a las 3.44 horas y la hispana entrando en escena justo después, a las 3.51. A ninguna de ambas se las espera en los cuartos de final -repesca-, dando por hecho su duelo en la final de la madrugada del viernes al sábado, a las 5.37 horas. 

Los números cantan. Y, de salida, lo hacen con el K4 alemán ligeramente por delante. No en vano, ha ganado todas las grandes citas del ciclo olímpico que ha desembocado en Tokio, por delante de España en los tres mundiales disputados, los del 2017, 2018 y 2019, en los que el kayak hispano se colgó la plata. Sin embargo, hay razones suficientes y poderosas para creer que la selección de purasangres pulida por el asturiano Miguel García está en disposición no ya de devolver 45 años después el K4 hispano al podio olímpico, sino de superar la plata conquistada en Montreal 1976, con el gallego Luis Gregorio Ramos Misioné entre su tripulación.

Similar potencia

Campeones olímpicos y medallistas mundiales

El K4 500 alemán se levantó sobre la base del K4 1.000 que logró el oro en Río 2016, antes del cambio de distancia en la prueba olímpica masculina de cuatro kayakistas. Con Max Rendschmidt como líder -doble oro en Río-, cuenta con Tom Liebscher, compañero en el K4 del anterior ciclo olímpico, y un tercer medallista en los Juegos, el incombustible Ronald Rauhe, que cató el podio ya en Sídney; junto a ellos, el varias veces campeón del mundo Max Lemke. Una configuración con un alto grado de paralelismo con el K4 español en cuanto a potencia de fuego se refiere. Tetramedallista olímpico, Saúl Craviotto le aporta a la marca del K4 hispano un liderazgo como pocos en el panorama internacional. En el puesto de 2, el balear Marcus Cooper, oro en el K1 1.000 de Río, con el betanceiro Carlos Arévalo y el cangués Rodrigo Germade, campeón del mundo de K2 500 junto a Cooper, cerrando el barco. Craviotto y Arévalo aportan la velocidad a la embarcación y Germade y el balear la potencia para mantener el máximo rendimiento toda la regata, pero sobre todo en los decisivos metros finales, cuando bajan las revoluciones.

Diferentes enfoques

La estabilidad germana frente al cambio de piezas español

El K4 500 teutón ha evolucionado desde el inicio del ciclo olímpico con las mismas cuatro piezas. En la foto del español, por el contrario, solo han repetido año tras año Rodrigo Germade y Marcos Cooper. En el primer Mundial del ciclo, el del 2017, Carlos Garrote ejerció de marca ante la decisión de Saúl Craviotto de tomarse un respiro, con el viveirense Cristian Toro completando el cuarteto. Un año después, en la cita mundialista, Craviotto había desplazado a Garrote del K4 500. Y en el 2019, la decisión de Toro de renunciar al Mundial a un mes vista abrió la puerta a su ex compañero de K2 200, Arévalo. El equipo español mantuvo tras cada uno de sus cambios unas altísimas prestaciones, con idéntico resultado en los mundiales, plata. Una mecánica que parece dar la razón a quienes apuestan por un cribado continuo como forma de potenciar el K4.

Cuestión de décimas

El último precedente cayó del lado hispano

 Alemania ganó a España en sus duelos en los tres Mundiales del ciclo olímpico por márgenes de 0,637 segundos (2017), 3 décimas (2018) y medio segundo exacto cuando en el 2019 tocó jugarse los pasaportes para Tokio. España se llevó el gato al agua en el Europeo del 2018 por un suspiro, 14 milésimas. Pero a mediados del pasado mes de mayo lo hizo por 0,65 segundos en la Copa del Mundo de Szeged, único precedente entre ambos favoritos en los dos años anteriores a los Juegos. Un resultado que disipó de paso las dudas sobre el impacto psicológico del polémico proceso de cribado final de los cuatro españoles en Tokio.