Jordan hay uno, Gasol hay dos

Lois Balado Tomé
Lois Balado TOKIO2020

DEPORTES

Fernando Bizerra | EFE

04 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Tolero mal la cuesta abajo. Procuro no mirarle las canas a Pau Gasol, pero ni siquiera tiene la decencia de afeitarse por España. Había un truco para Tokio 2020, si a las 6.40 horas de la mañana desayunabas descafeinado se veía menos cómo una estrella del baloncesto que promediaba un doble-doble jugando en los Lakers, ahora está para seis minutos.

Pau y su hermano lo llevan mejor que yo. Por alguna razón, han aceptado que son demasiado mayores para ser todavía dos de los mejores del mundo. Mi problema es que soy un esclavo de las necesidades narrativas y prefiero una retirada por todo lo alto que afrontar el declive. Prefiero una historia del «aspirante a leyenda que se perdió el mundo» a la leyenda en sí. Soy de los que dejo el mando después de ganar el primer partido en el FIFA para retirarme imbatido. Ellos eligieron disfrutar del deporte, menudos frikis. Si yo fuese Gasol me hubiese retirado después de ganar el primer anillo. Si se me apura, igual me caliento y ya me retiraba después de ganar aquel mundial júnior. Por suerte, la naturaleza es sabia y me dio una muñeca de madera; apta para teclear letras, inútil para anotar desde más allá de tres metros. Pero vaya ovaciones me doy cuando encesto los calcetines en la cesta de la ropa sucia. Ese es mi tiro. Ambición es mi segundo nombre.

El caso es que sufro. Lo del «último baile» me da asco. Ahora cualquier deportista que esté a punto de retirarse tiene que «bailar» una última vez por culpa de Netflix y de Michael Jordan, aunque se le salga la cadera con la coreografía de la Macarena. Jordan solo hay uno. Gasoles hay dos. No es un desprecio, también son únicos aunque no bailasen tan bien como el 23 la última pieza, pero el chiste había que hacerlo. Lo dicho, un esclavo de las necesidades narrativas.