Conrado Durántez: «Los Juegos modernos afrontan el mayor desafío de su historia»

DEPORTES

ADRIAN BAÚLDE

El presidente de la Academia Olímpica Española advierte de los problemas que pueden surgir en Tokio

19 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El magistrado Conrado Durántez (Ferrol, 1935) es uno de los expertos en los Juegos más reconocidos del mundo. Desde su condición de estudioso y fervor defensor del movimiento olímpico, considera Tokio 2020 el evento más complejo de todos los tiempos. «Veo unos Juegos muy problemáticos, con un inconveniente histórico, como demuestra que ya no se disputaron cuando debían, en el primer año del ciclo de la Olimpiada, sino en el segundo, y el cambio obedece a razones justificadísimas. Pero van a celebrarse a contracorriente, al acercarse a los siguientes. Aunque entiendo al Comité Olímpico Internacional (COI) y me pongo también en el lugar de los atletas que tanto han preparado los Juegos. En todo caso, serán unos Juegos con un ambiente enrarecido, inédito por todo lo que está pasando en el mundo.

—¿Había alguna otra alternativa a su juicio? ¿Se podrían haber aplazado otro año porque la pandemia todavía continúa?

—Aplazar los Juegos otro año implica acercarlos demasiado a los de París 2024. Otra opción sería cancelarlos, como sucedió en los años 1916 por la primera guerra mundial y 1940 y 1944 por la segunda.

—Celebrarlos salva el deporte y a los deportistas, al menos.

—Celebrarlos es lo más acertado pensando en todo. La variante delta de la pandemia hace que Japón viva circunstancias adversas, y el pueblo japonés está triste. Como decía el barón de Coubertín, los Juegos son la fiesta del deporte, la primavera humana, y esta vez no van a ser ninguna fiesta por la tristeza de Japón y porque, en general, las circunstancias no son propicias.

—¿Es este el mayor desafío al que se han enfrentado unos Juegos?

—Los Juegos modernos afrontan el mayor desafío de su historia, porque por problemas peores no se llegaron a disputar. Pero el olimpismo, y lo hemos visto a lo largo del tiempo, supera todo tipo de dificultades de forma pacífica y ejemplar.

—Otra vez unos Juegos en Japón muy peculiares, como en 1964.

—Aquellos Juegos, con la segunda guerra mundial tan reciente, ya tenían una enorme incertidumbre. Se presentaba a Japón como un país agresor a ojos de la propaganda de Estados Unidos, unos fanáticos de ojos rasgados... Y los Juegos permitieron a Japón sacudirse todos esos sambenitos de país agresivo. Se vio un país extraordinario, de gente trabajadora, con dignidad y honor. Fueron los Juegos de las computadoras. ¿En qué casa no hay hoy un dispositivo japonés? Tiraron media ciudad abajo para levantar las infraestructuras de los Juegos. Y asombraron por unas sedes y estadios de acero y cristal.

—Hubo más problemas en la historia de los Juegos: boicots, terrorismo...

—En Múnich 1972 por primera vez hubo atentados que mancharon de sangre inocente la arena olímpica. Fue trágico, pero una desgracia muy transitoria. Los criminales buscan el altavoz que proporcionan los Juegos, por eso ahora la seguridad es mucho mayor. El podio olímpico es el lugar de más trascendencia hoy en día; todo lo que allí sucede tiene un eco inmediato en todo el planeta.

—Con todos los condicionantes de Tokio 2020, ¿los Juegos pueden ser todavía un éxito?

—Sí, pueden ser un éxito deportivo, pero no festivo. Porque no habrá sentido cosmopolita en la grada ni el ánimo habitual que representan los Juegos. La pandemia marca, también en esto, un antes y un después. La peste negra del siglo XIV en Italia fue terrible, pero algo menor comparado con esta lacra.

—¿El olimpismo no saldrá dañado?

—El olimpismo es una filosofía de vida que sitúa el deporte como vía de transmisión de sus postulados formativos, pacifistas, democráticos, culturales y ecologistas. Al olimpismo, la fuerza sociológica, pacífica y democrática más fuerte de estos tiempos, todos estos problemas no le afectarán, pero sí a su puesta en escena, los Juegos.