Qué grande es ser Busquets

José Luis Losa EUROCOPA2021

DEPORTES

JOSE MANUEL VIDAL | REUTERS

24 jun 2021 . Actualizado a las 14:02 h.

En la victoria de España sumaron las inclusiones de Luis Enrique: Sarabia aportó la solvencia ofensiva cuya carencia nos desangraba. Azpilicueta y sus incorporaciones en ataque abundaron en lo incomprensible de su exclusión en partidos anteriores. Pero luego está Busquets. Paró, templó y mandó, dando sentido al esfuerzo físico extraordinario de Koke, perdido en la falta de verticalidad. Llegó Busquets con la aguja de marear. Cada intervención suya proyectaba el balón hacia los desmarques que dan objetivo al toque. Su dupla con Jordi Alba es como un reservorio del orgullo de cuando fuimos campeones. Eso sí, conviene no españolear más de la cuenta. Entre el resentimiento mediocre de Van der Vaart y el donpelayismo del Camacho comentarista se debe mantener el equilibrio. Golearon los de Luis Enrique a un cuadro de cumparsita. De los 5 goles, 2 los hicieron ellos y un tercero lo regaló el inefable Dubravka, con una salida de meta a lo salto de la rana. Y no ha sido España capaz de liderar un grupo donde competíamos con menesterosos. Que se celebre San Juan pero sin que se den golpes de pecho en la pechuga de la sardina.

En Alemania, el foco prepartido lo copó la nueva patada de la UEFA a los derechos humanos, al negar que el Allianz Arena se iluminara con los colores del arcoíris, en respuesta al nuevo zarpazo homofóbico del miserable Orbán. Es un indicio de cómo los alemanes menospreciaron el peligro de Hungría. O sobrevaloraron su propio peso. El pánico sobrevoló Baviera ante la impotencia de un cuadro germano que estuvo fuera hasta el 85.

El grupo de la muerte estuvo a punto de cobrarse sacrificio mayor de la cuenta. Por momentos se vio también eliminada Portugal, a la que le montó un sindiós el sobrevaloradísimo y temible Mateu Lahoz pitando un inexistente penalti sobre Mbappé. Tras el intento de putsch y la cortina de agua en Múnich, se hizo la luz. Y Hungría, meritoria, siguió el mismo camino de Polonia y Eslovaquia, sus colegas del pardo grupo de Visegrado. Que es peor que el de la muerte.