El danés Eriksen, salvado de una muerte segura en pleno partido de la Eurocopa

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Martin MeissnerPOOL

La intervención de los sanitarios resucitó a un Eriksen en pleno incidente cardíaco

14 jun 2021 . Actualizado a las 12:01 h.

Apenas un cuarto de hora, mal estimado. Cada segundo cuenta, pero es fácil perder la noción del tiempo. Eriksen yace sobre el césped. Las incógnitas sobre su vida abruman. Es en momentos como este cuando los especialistas médicos mantienen la calma, aplican los criterios oportunos y salvan vidas. Manuel Giráldez, profesor en la facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física de la UDC y médico especialista en medicina del deporte arroja luz sobre lo acontecido en Copenhague.

¿Qué sucedió sobre el césped?

«Vaya por delante que me faltan datos para poder afirmar con rotundidad determinadas cuestiones, pero, por lo que se ve en las imágenes, el futbolista se desploma y pronto acuden compañeros y sanitarios. En un primer momento está en una posición lateral de seguridad, lo que significaría que no estaba en parada cardiorrespiratoria», explica Giráldez, que apunta que «después lo sitúan boca arriba y le practican un masaje cardíaco, llegan otros sanitarios con un desfibrilador y lo preparan para usar, con lo que deduzco que fue un síncope, perdió la conciencia y debió sufrir una parada, por lo que aparentemente usaron el desfibrilador, lo que me sugiere que debió tener arritmia y la revirtieron con el desfibrilador hasta que el corazón recuperó su ritmo normal».

Eriksen gozaba de cierta estabilidad cuando abandonó el campo, en camilla, despierto y moviendo los brazos. «Quizás no fue una parada, sino una fibrilación (una arritmia importante). Todos sugieren que ha sido un incidente cardíaco, y los sanitarios resolvieron la situación urgente, aguda. El episodio podría ser encajado en una muerte súbita recuperada», explica para matizar: «El síncope es una pérdida de consciencia que se recupera. Si no se le hubiese atendido, probablemente hubiese muerto. Es verdad que de un síncope te recuperas de una manera espontánea y si los sanitarios usaron el desfibrilador es que fue una muerte súbita resucitada».

¿Es habitual, en términos estadísticos?

Giráldez recoge que en jóvenes deportistas, la muerte súbita se da en una proporción de 1 cada 200.000 habitantes. En un rango de edad más elevado, por encima de los 35 años, baja a 1 por cada 18.000 personas. «En los deportistas de élite se produce más que en el resto de la población. Mejor dicho, se diagnostica más. Su corazón está sometido a más estrés

¿Qué importancia tiene que haya salido consciente del campo?

«Mucha. Minimiza las probabilidades de fallecimiento y secuelas. La causa del desfallecimiento es que la sangre no llega al encéfalo. Si la causa es cardíaca, es porque el corazón deja de bombear. Si se recupera al darle una descarga eléctrica es que se debe a una fibrilación ventricular (que provoca que el corazón tiemble, pero no se contraiga y no bombee). ¿La causa? Eso es lo que hay que averiguar ahora», avanza.

¿Cuál hubiese sido el momento crítico?

El médico explica que «hacer el masaje cardíaco envía sangre al encéfalo. Lo peor es que el sistema nervioso esté mucho tiempo sin oxígeno porque las neuronas se deterioran irremediablemente. En ambiente frío, como el agua, o a edades tempranas, aguanta más, pero al cabo de seis minutos produce secuelas neurológicas gravísimas. En este caso, al haber hecho el masaje desde el principio, espero que no haya secuelas». Las pruebas que se realicen desde ahora determinarán la afectación motora o cognitiva.

Su futuro: regreso a la competición o adiós al fútbol

Una vez que su vida está fuera de peligro, todos se preguntan qué va ser de Eriksen. Lo lógico sería tender a pensar que debería abandonar la práctica del deporte profesional después de haber sufrido un incidente de este calibre, pero Manuel Giráldez prefiere dejar abiertas todas las opciones.

¿Podría volver a jugar?

«Dependiendo de la causa del problema. Si es una arritmia que se pueda tratar, resuelto», avanza el médico. «Pero si sufre una displasia arritmogénica, que es de lo que falleció Puerta, no», añade. Giráldez apunta a que «algunas dolencias permiten implantar en el paciente un desfibrilador implantado, dispositivo que detecta si sufres una arritmia y, automáticamente te da una descarga. Existe el caso de un futbolista que lo llevaba, se desplomó, y después se levantó queriendo volver a jugar», recuerda. «Pero si es una miocardiopatía, un daño hereditario en el tejido cardíaco (primera causa e arritmia en Estados Unidos), seguir jugando podría empeorar la enfermedad y el consejo sería dejarlo», avisa. Giráldez abunda en los ejemplos: «Si se tratase de un problema de obstrucción de una válvula, eso se puede operar. O puede que tenga una anomalía en las arterias coronarias, de modo que podría seguir jugando si se le practica un cateterismo. O si es un problema de válvula bicúspide, conseguir solucionar esa valvulopatía significaría que Eriksen podría seguir siendo futbolista profesional». «Especular ahora, con la falta de datos que hay, no tendría límites», concluye Manuel Giráldez.