Las lágrimas de Melilla volvieron en Granada para el Básquet Coruña

Iván Antelo REDACCIÓN

DEPORTES

Antonio L Juárez

Dago Peña y Zach Monaghan repitieron los fantasmas del 2016 en otra oportunidad perdida para el Leyma

09 jun 2021 . Actualizado a las 23:31 h.

El 15 de mayo del 2016, el Básquet Coruña perdió su primera gran oportunidad de clasificarse para una final por el ascenso a la ACB. Recibía en un Riazor a rebosar al Melilla, sabedor que con un triunfo más le bastaba. Al equipo entonces entrenado por Tito Díaz le pudo la presión, cayó de veinte en casa y dos días después volvió a hincar la rodilla en la ciudad autónoma (88-82).

En aquel equipo estaban Dago Peña y Zach Monaghan, que cinco años después, tras idas y venidas de ambos, volvieron a toparse con la misma situación. Un partido en Riazor desperdiciado para sellar el pase a la final y un último largo viaje para corregir lo errado. Sin suerte.

No es casual que, tras una primera parte de baloncesto difícil de digerir, con muchos errores e imprecisiones, fuesen Zach y Dago los que asumieron los galones con dos canastas por barba. El americano y el dominicano se echaron el equipo a sus espaldas, quizás todavía con Melilla en el recuerdo. Fue solo un espejismo y el Básquet Coruña volvió a tropezar con la misma piedra en la semifinal, su tope.

En una eliminatoria tan igualada como la del Granada-Leyma (como lo fue también la del Breogá-Alicante), todos los detalles cuentan. Es realmente muy difícil ganar metiendo solo la mitad de tiros libres intentados. Es verdad que durante toda la temporada ya fue el lunar del equipo naranja, pero en Granada fue desorbitado (14 de 28). Un pobre bagaje solo eclipsado por otro peor, el de los triples. Solo en el primer cuarto, el equipo de Sergio García ya había fallado diez (1 de 11). Pero ni con esas cesó en su intento de sumar desde el 6,75, prácticamente en cada ataque. Al final, 4 de 30. Incluido el final de Monaghan, que tuvo la canasta que podría haberle dado al equipo coruñés el pase a la final. Y con todo, el Leyma estuvo en el partido hasta el último segundo. Se lo permitió el rebote (30-40).

Dagoberto Peña, que había estado aquel partido de Melilla muy gris, errático, firmó en Granada 21 puntos, 8 rebotes y 4 robos de balón. Con él en el campo, en sus 31 minutos de juego, el Leyma tuvo un +11. Pero cada vez que no estaba, el Granado lo aprovechó para llevarse el partido y la final. Las lágrimas de Melilla volvieron en Granada.