La selección, en cuarentena tras el positivo por covid de Busquets

Ignacio Tylco / Javier Asprón COLPISA

DEPORTES

AFP7 vía Europa Press

El futbolista ha abandonado la concentración y la selección tendrá que disputar el amistoso ante Lituania con los jugadores de la sub-21

07 jun 2021 . Actualizado a las 11:36 h.

La noticia más temible en los días previos al inicio de la Eurocopa se conoció este domingo, coincidiendo con el primer día de descanso de los jugadores de Luis Enrique en la burbuja de Las Rozas. De repente, la Federación Española de Fútbol lanzó un comunicado para lamentar que Sergio Busquets, el capitán de La Roja, arrojó un resultado positivo en el último test PCR que se le realizó esta misma mañana en la concentración de la selección. El resto de los integrantes del combinado absoluto, han resultado todos negativo pero tendrán que permanecer en cuarentena.

Los servicios médicos de la Federación han adoptado todas las medidas necesarias ante un caso de estas características de acuerdo con los protocolos que marcan tanto el Ministerio de Sanidad como la UEFA, de modo que el centrocampista del Barça ha abandonado la concentración en un vehículo medicalizado. Tanto los trabajadores como los contactos estrechos del jugador permanecerán aislados por prevención en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, cuartel general de la selección, y se activarán rutinas de entrenamientos personalizadas, manteniendo el aislamiento, para continuar con la preparación del Europeo. Se valorarán próximamente las medidas deportivas oportunas en función de la evolución del capitán de la selección nacional, que puede perderse el torneo.

De momento, el combinado de Luis Enrique no jugará el martes en Butarque el partido que tenía previsto disputar frente a Lituania, segundo y último en la preparación para la Eurocopa. Ese encuentro se llevará a cabo bajo la dirección de Luis De la Fuente y con integrantes de la selección sub-21 que acaba de caer en las semifinales del Europeo de la categoría ante Portugal. Si no surgen más casos, no debería haber problemas mayores para que España pueda disputar su primer partido del campeonato el próximo lunes, 14 de junio, en La Cartuja de Sevilla, ante Suecia. El problema sí sería de una gravedad inusitada en el caso de que hubiera un brote, con riesgo incluso de no poder participar en el Europeo.

La FEF comunicó que devolverá íntegramente el importe de la entrada a todos aquellos que lo deseen y lo comuniquen antes de las 14:00 horas de la tarde del lunes. Del mismo modo, reintegrará un 20% de la misma, a quienes sí decidan acudir a presenciar el partido a Butarque. Además, quedan cancelados todos los actos de comunicación y márketing previstos para la primera jornada semanal en el Media Center de Las Rozas.

El inquietante contagio de Busquets surgió justo cuando España cumplía su primera semana de trabajo en Las Rozas sin que se hubieran escuchado escuchado las dos palabras que más miedo dan: lesión y coronavirus.

Evitar la primera es más cuestión de suerte que de otra cosa. Las molestias musculares que sufrió Laporte durante el partido ante Portugal y las que arrastraba Adama del final de la temporada han sido los únicos contratiempos. Nada serio.

Búnker de oro Pero para intentar mantener lejos al covid, la Federación sí se había visto obligada a tomar una serie de medidas muy exigentes que han alterado por completo la convivencia de los internacionales respecto a otros campeonatos. Este domingo fue el primer día de descanso de los dos que hay previstos antes del debut en la Eurocopa (ante Suecia, 14 de junio) y los jugadores no pudieron salir de su burbuja. Es de suponer que Busquets se contagió durante las pequeñas vacaciones que disfrutó al término de la Liga, antes de recluirse en Las Rozas.

Hace dos años, durante el Mundial de Rusia, no era extraño encontrarse a los futbolistas cenando juntos en algún restaurante cercano al río Kubán. Más evidente, incluso, resultaba su presencia en la pequeña isla de Ré durante la Eurocopa 2016. Allí, los internacionales aprovechaban los días libres para pasear, comer y comprar con absoluta tranquilidad por las callejuelas del coqueto pueblo de Saint-Martin (2.500 habitantes).