El Gran Fondo Ézaro mantiene su esencia para mil deportistas

DEPORTES

Sandra Alonso

Los participantes deberán realizar un test de antígenos el día antes de la prueba

02 jun 2021 . Actualizado a las 20:18 h.

El Gran Fondo Ézaro, que faltó a su cita en el 2020 por imperativo de la pandemia, regresará el 11 de julio con una prueba condicionada por los protocolos sanitarios pero con su capacidad de convocatoria intacta. Hace un mes, cuando la organización recibió vía libre para poner en marcha la carrera, abrió el cupo de inscripciones con un tope de seiscientas. Enseguida se completaron y, a la vista de la buena evolución de la situación sanitaria, amplió hasta las ochocientas. Si se mantiene esta misma línea, prevé llegar al millar.

Independientemente del número final de participantes, todos ellos deberán realizar el día anterior un test de antígenos. Y también está previsto que se practique esa misma prueba a quienes pernocten en la Costa da Morte la jornada previa a la carrera.

Las medidas para garantizar la situación sanitaria hacen imposible alcanzar una participación récord como la de 2019, con 1.500 bicicletas sobre el asfalto. Las restricciones que afectan a la movilidad internacional también impedirán que esta edición sea puntuable para el UCI World Series. Y no se podrá celebrar el habitual fin de fiesta junto a la cascada.

Pero lo que no cambia es la esencia del Gran Fondo Ézaro, con las rampas finales de cemento hasta llegar al mirador, con desniveles que llegan al 30 %.

Sí hay una novedad en el trazado, el tramo entre Touriñán y Muxía, en paralelo al mar, «muy duro pero muy especial», en palabras del director de la prueba, Ezequiel Mosquera.

Los inscritos pueden elegir entre la ruta larga, de alrededor de 150 kilómetros, o la corta, que se queda en algo más de la mitad, por los municipios de Cee, Muxía, Vimianzo, Dumbría, Muros y Carnota.