Los ricos también lloran (y mucho)

Iván Antelo REDACCIÓN

DEPORTES

MICHAEL STEELE

30 may 2021 . Actualizado a las 11:09 h.

Hace tiempo que escucho asombrado el lamento de los viejos ricos, sobre la desigualdad competitiva que tienen que «sufrir» ante la irrupción de clubes estado como el Manchester City y el PSG y otros financiados por capitales rusos y americanos como el propio Chelsea, Como si esos adalides de la Superliga no se hubieran aprovechado durante décadas de financiaciones dudosas, con recalificaciones de terrenos pagadas con dinero público y préstamos bancarios con intereses políticos opacos. Una excusa más para querer sacar adelante una liga privada, con pases exclusivos para los que se creen selectores de la jet set. Porque sí, los ricos también lloran, y mucho. A veces de un modo chirriante. Insoportable.

Lo que no se dan cuenta, es que lo que realmente hace grande al fútbol son gestas como la del Villarreal del miércoles. Ver pueblos de 40.000 ganando, celebrando y demostrando que cualquiera puede ser grande, si hace las cosas bien y tiene un poco de suerte y criterio en su camino. O alegrarse con el Lille, por hacer perder al PSG; como antaño se hizo el Superdépor.

Hoy leeremos y escucharemos a los acólitos de estos gigantes del fútbol rancio mofarse por la derrota del Manchester City. Dirán que los sky blues se gastaron 2.016,17 millones de euros desde que Emiratos Árabes entró en el club en el año 2008. Como si el Real Madrid y el Barcelona, por poner dos ejemplos, hubiesen fichado de saldo esta década, en la que los blancos se gastaron unos 400 millones en Hazard, Bale y Cristiano, amén de la multitud de secundarios a precio de oro; y los azulgranas le están pagando a Messi 150 kilos al año, amén de su desfile de fichajes obscenos.