Rodrigo Germade firma junto a Marcus Walz el oro del K2 500 en la Copa del Mundo

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Szilard Koszticsak

Teresa Portela rozó el podio en el K2 200, cuarta a dos centésimas de segundo del bronce. El betanceiro Carlos Arévalo completó su estreno como titular del K1 200 masculino español quinto en la final, con Craviotto sexto. Ambos dieron una demostración de fuerza por la tarde en el K4 500 junto a Germade y Walz

16 may 2021 . Actualizado a las 00:32 h.

El cangués Rodrigo Germade y el balear Marcus Walz (marca), han confirmado su estatus en la élite internacional del K2 500, de la que vienen formando parte desde que en el 2017 conquistaban el título en el Mundial de Racice. Este mediodía, con una demostración imperial de fuerza, la pareja española se colgó el oro en la final de la Copa del Mundo de Szeged, Hungría. Lo hicieron con una poderosa salida y la capacidad de ganar por la calle cuatro el duelo de titanes planteado a su diestra por la pareja ucraniana formada por Dmytro Danylenko y Oleh Kukharyk, avanzando ambas a la par buena parte del medio kilómetro. Hasta que el dúo eslavo, con la mejor marca en las semifinales de primera hora de la mañana, tuvo que rendirse a la evidencia. Pagando su derroche, enorme por cuanto hacía menos de una hora que Kukharyk había peleado sin éxito el bronce en la final del K1 200, relegado también del segundo puesto por el K2 bielorruso de Mikita Borykau y Dzmitry Natynchyk; este último integrante del último K2 500 campeón del Mundo.

Germade y Walz, que en las semifinales habían firmado el segundo crono, pero a 1,07 segundos de los ucranianos, se impusieron en la meta empleando 1 minuto, 31 segundos y 82 centésimas, 65 centésimas menos que el tiempo del dúo bielorruso (1.32,47) y con 1 segundo y 28 centésimas sobre los ucranianos, acreedores del bronce.

En declaraciones al departamento de comunicación de la Real Federación Española de Piragüismo tras su victoria, Rodrigo Germade comentó: «Estamos muy contentos por reencontrarnos con este resultado en la vuelta a la competición internacional después de tanto tiempo. La final de K2 fue una carrera muy bonita y dura, porque había mucho nivel. Sabíamos que había rivales potentes, sobre todo de cara a la primera parte, como eran los ucranianos, que son un barco muy rápido». Dicho esto, el kayakista de Cangas recordó cuál es su prioridad este año: «Esto es un aliciente, una motivación más. Estamos trabajando muy bien con vistas en Tokio. El camino que estamos siguiendo parece que va bien. La prioridad es el K4».

Este es el tercer podio internacional de la pareja española en el K2 500, tras el título mundial del 2017 y el subcampeonato de Europa del 2018 en Belgrado. Solo que entonces no se sabía que el K2 500 sustituirá al K2 1.000 como barco olímpico en la próxima edición de los Juegos, París 2024.

Teri Portela, cuarta, a 9 centésimas de la plata

La canguesa Teresa Portela cerró su primera cita internacional tras veinte meses sin pruebas por el covid-19 rozando el podio de la Copa del Mundo. Tras firmar a primera hora el mejor tiempo en las semifinales, a media mañana se hubo de conformar con la medalla de chocolate, cuarta en 41,82 a tan solo dos centésimas de segundo de la británica Deborah Kerr, bronce (41,80) y a nueve de la plata obtenida por la vigente subcampeona olímpica y mundial, la polaca Marta Walczykiewicz, con un crono de 41,73. La danesa Emma Aastrand Jorgensen, que compartió el bronce con Portela en el último Mundial, el del 2019 en la misma pista en la que hoy se batieron el cobre, se alzó con el título en 41,10.

Arévalo, lejos del podio

Escasos siete minutos después, el betanceiro Carlos Arévalo debutaba como titular del K1 200 masculino español. Tras acceder a la regata por las medallas segundo de su semifinal y con el cuarto mejor crono a primera hora de la mañana, con el catalán Saúl Craviotto acompañándolo tercero de su serie, Arévalo completó la final quinto en 36,10 segundos, lejos de la pelea por el podio que ganó el gran favorito, el vigente campeón olímpico y del mundo, el británico Liam Heath, con un tiempo de 35,68. El húngaro Sandor Totka, en 35,71, y el italiano Manfredi Rizza, en 35,74, completaron el medallero, con el ucraniano Oleh Kukharyk pisándole la popa al transalpino, cuarto en 35,77. Saúl Craviotto fue sexto en 36,19, justo por detrás de Arévalo, a 8 centésimas de segundo del betanceiro.

El K4 500 hispano, el mejor de las series de clasificación para la final dominical

Ya por la tarde, Arévalo y Craviotto junto con Germade y Walz se hicieron oír en su vuelta al panorama internacional tras su brillante plata mundial del 2019 como el K4 500 con el que España espera destronar al cuarteto alemán en los Juegos Olímpicos de Tokio. Firmando en la tercera y última serie de clasificación para la final dominical de la Copa del Mundo su pase directo (solo los ganadores de cada tanda) con el mejor tiempo de las 21 embarcaciones a concurso. Su crono, 1.21.76, por el 1.21,99 del K4 eslovaco, vencedor de la segunda serie, y el 1.22,61 del ogro teutón, esto es, 85 centésimas de segundo más.

También en la mañana del domingo, las pontevedresas Antía Jácome y Antía Otero pelean en sendas finales por las medallas del C2 200 y 500, con la ceutí Isabel Contreras haciendo lo propio en la regata por el título del K1 500.