Nadal derriba al gigante y se medirá a Djokovic en la final soñada

Enric Gardiner COLPISA

DEPORTES

GUGLIELMO MANGIAPANE

El balear, en su partido número 500 en tierra, se impuso a los más de dos metros de su rival, Opelka, y este domingo se verá las caras ante el número uno del mundo

15 may 2021 . Actualizado a las 22:52 h.

Rafael Nadal saltaba este sábado a la pista central de Roma con un precedente claro. En la primera ronda de Roland Garros 2011, John Isner, con su altura y su saque, logró arrebatarle dos sets en su feudo.

Solo Robin Soderling lo había conseguido hasta entonces. Solo Novak Djokovic, su rival en la gran final al imponerse al italiano Lorenzo Sonego por 6-3, 6-7 y 6-2, repitió la gesta después. Pese a que entre Isner e Ivo Karlovic, los dos grandes sacadores del circuito en los últimos años, solo le hayan arrancado una victoria -y fue en la exhibición de la Laver Cup-, esta raza de jugador, alto, fuerte y con tendencia a decidir en pocos golpes, siempre le ha creado problemas, incluso en su superficie favorita.

El recuerdo de estos dos gigantes volvía a la mente de un Nadal que descubría un peligro nuevo, llamado Reilly Opelka, de 2'11 metros de altura y con la intención de despedazarle a bases de saques. El estadounidense, el primero de su generación en alcanzar unas semifinales de Masters 1.000, pese a su supuesta alergia al polvo de ladrillo (solo ha ganado seis partidos en esta superficie), metió miedo. Amenazó con ser aquel Isner de 2011, pero no concretó y Nadal, dejando en solo cinco 'aces' a la torre, se metió en su duodécima final de Roma (6-4 y 6-4).

Y eso que Opelka, el jugador más alto del circuito junto a Karlovic, tuvo el primer set en su mano. Cuando un jugador de estas características puede ponerse 'break' arriba, suele resultar imposible remontar. Y el estadounidense dispuso de cuatro oportunidades sobre el saque de Nadal para ponerse 3-1 arriba en el primer parcial. Con suspense, Nadal lo salvó todo. Desactivó los 17 golpes ganadores del de Michigan, gracias a cometer solo cuatro no forzados durante los 50 minutos que se extendió la primera manga.

Nadal tenía muy clara la hoja de ruta. Esperar que los primeros servicios de Opelka, que viajaban de media a unos 212 kilómetros por hora, bajaran el ritmo. El efecto de estos obligaba al español a restar pegado a la valla, casi en la cara de un Nicola Pietrangeli -campeón dos veces en Roland Garros-, que presenciaba en la grada del Foro Itálico al partido.

La sola figura del manacorense cada vez que Opelka se tiraba la bola para sacar servía para intimidarle y es que nunca estuvo el estadounidense cómodo con el servicio. Concedió siete puntos de 'break', los mismos que en sus cuatro partidos anteriores en total, y Nadal aprovechó dos.

Suficientes para montarse en un triunfo que le mete de lleno en la lucha por su segundo título de la temporada, el décimo en su historia con Roma.

En la capital italiana no ganaba desde 2019, después de que el torneo del año pasado se disputara en otoño y no pudiera avanzar más allá de los cuartos de final.