Benzema y Militao, un faro y un ancla en el Real Madrid ante el Chelsea

El francés iluminó el ataque blanco con su velocidad de pensamiento, el brasileño cerró espacios con un despliegue físico extraordinario y un curso de anticipación


El Chelsea compareció en Valdebebas dispuesto a ofrecer su mejor versión, la de un equipo contundente, veloz y vertical en su fútbol de ataque. Asfixia, cierra los espacios y, en cuanto tiene el balón y ve pista, corre hacia delante con determinación.

El único antídoto que encontró el Real Madrid para tratar de contrarrestar ese empuje remite a otro tipo de velocidad, la que resulta de pensar más rápido, la de la anticipación a la hora de ver las jugadas. Y ahí Benzema es un maestro. Al mismo tiempo que recibe el balón, procesa todo lo que pasa y puede pasar a su alrededor. Todo lo que hace tiene un porqué con sus dosis de veneno y glamur.

Repertorio infinito

Avisó en el minuto 22. Fue ganando línea de tiro lateralmente, vio la parte más desprotegida de la portería de Mendy y trazó un lanzamiento desde fuera del área hacia ese agujero. El balón dio en el palo, con el arquero viendo pasar el trallazo.

En el gol exhibió otra de sus cualidades, la de saber maniobrar en áreas saturadas, con escaso espacio. Cuando vio venir la prolongación de Militao con la cabeza ya sabía lo que iba a hacer, de espaldas a portería: controlar y girarse para sacar un latigazo que acabó en la red.

A todo ello le suma Benzema un exquisito dominio del balón con los pies. Lo acaricia y lo esconde cada vez que la ocasión lo requiere. Ayudó mucho ofreciéndose para recibir en tres cuartos de cancha, aguantar y descargar para facilitar la incorporación de sus compañeros hacia posiciones más avanzadas.

Si el delantero francés fue el faro del Real Madrid, el central Militao hizo la función de ancla con un despliegue físico extraordinario. Dominó el juego aéreo y dio un curso en la anticipación. No cometió errores y corrigió más de uno ante un Chelsea que necesita muy poco para sacar el cuchillo.

El defensa brasileño atraviesa un gran momento de forma y lo viene demostrando tanto en la Liga como en partidos que comportan una gran exigencia, como fue el de la ida en la semifinal. Y tuvo una participación decisiva en el gol local, al alargar con la cabeza el envío hacia Benzema.

Entre un jugador y otro se vio un Real Madrid esforzado capaz de hacer de la necesidad virtud. Durante media hora el Chelsea fue un ciclón. El conjunto merengue supo reorganizarse para frenar las conducciones y las transiciones rápidas del rival.

Y en ese ejercicio de supervivencia resultó determinante la aportación de Benzema, el único capaz de hacer daño a la retaguardia inglesa, y la de Militao, que se multiplicó en tareas de freno y contención.

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