La Superliga, una intrahistoria de dinero y traiciones

Agnelli,  Woodward, Gil Marín y  Laporta han desempeñado un papel contradictorio; mientras hay un equipo señalado como el caballo de Troya de la UEFA


Redacción

El fútbol señala al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, como el gran culpable y a la par el gran derrotado del cisma de la Superliga. Pero además, hay otras figuras destacadas en un ridículo que duró menos de 48 horas, con reparto de papeles de actores protagonistas y secundarios, para un filme repleto de dinero y traiciones. No en vano estaba en juego un negocio de más de siete mil millones de euros.

andrea agnelli

El «egoísta» expresidente de la ECA, al que ahora piden que se vaya de la Juve

Es el bisnieto del fundador de la marca del motor Fiat. Su familia controla la Juve desde 1923 y él es el cuarto presidente de la dinastía tras su abuelo Edoardo, su tío Gianni y su padre Umberto. Como presidente de la Asociación de Clubes Europeos (ECA), la pasada semana negociaba con la UEFA cambios en el formato de la Champions. Agnelli presentó su dimisión en el cargo tan pronto se anunció la creación de la Superliga, pero los otros clubes se sintieron traicionados por él, ya que debía haber velado por los intereses de todos los miembros de la organización y no solo por los de unos pocos. Tras su dimisión, el propio comité ejecutivo de la ECA calificó de «egoístas» a los representantes de los doce clubes fundadores de la Superliga, «en detrimento del bienestar del juego y en clara oposición a los valores de la ECA». También en Italia piden su cabeza. «¿Puede seguir liderando a la Juve en un momento tan difícil para las relaciones internacionales y la situación económica? La Juve correría el riesgo de quedar, al menos por un tiempo, aislada en Italia y en Europa, a pesar de la alianza con el Real Madrid», analiza la Gazzetta dello Sport.

Ed Woodward

Enlace con JP Morgan y figura clave del Mánchester United

Director ejecutivo y vicepresidente del Manchester United desde el 2013, defendió anteriormente los intereses de JP Morgan, el banco que iba a ser el financiador de la Superliga. «Trabajó en el departamento de fusiones y adquisiciones y ayudó a la familia Glazer en su controvertida adquisición del Manchester United en el 2005. La familia quedó tan impresionada con él que lo reclutaron y ellos, junto con Woodward y su antigua firma bancaria, intentaron impulsar la nueva Superliga que ha sido ampliamente condenada por fanáticos, jugadores y políticos indignados», explica el Daily Mail. Tan fuerte ha sido la presión que Woodward se vio obligado a dimitir y Avram Glazer ha puesto a la venta una parte accionarial (el 3,1?% por 100 millones). Es solo un pequeño paso, pues a la familia aún le quedaría el 74,9?%.

gil marín

La mano derecha de Tebas

Mientras el presidente de la Liga, Javier Tebas, calificaba la Superliga como «clandestina» y con conversaciones «en el bar», su mano derecha en la patronal (es vicepresidente primero) se unía al proyecto de los poderosos. Ayer Tebas se unió con todos los clubes salvo los grandes. As desveló que «varios presidentes se sienten traicionados», ya que «el pasado 28 de enero, dentro de una de las reuniones, Gil Marín incluso llegó a censurar el proyecto liderado por Florentino Pérez». De momento, ni ha dimitido de su cargo en la patronal ni ha sido destituido.

Tampoco se va del Atlético, en donde su papel tampoco ha sentado bien entre los aficionados. Consciente de ello, el dirigente ha remitido una carta a todos los socios. «En primer lugar, me gustaría pedirte disculpas por la confusión que se ha generado en los últimos días en el fútbol europeo», inicia su relato, argumentado en que «no nos podíamos permitir no estar en ese grupo de clubes que son los principales generadores de contenidos del mundo del fútbol». Una postura incongruente, desde la base de que el Atlético siempre se autoconsideró el equipo del pueblo. «Ciertamente nos uníamos a clubes más grandes que el nuestro y con filosofías diferente», reconoce el propio Gil Marín en el escrito.

Joan Laporta

Del no al sí, por dinero

«Yo creo que la Superliga europea se carga el negocio del fútbol. Es una cuestión solo de dinero». Son palabras de Joan Laporta en El partidazo de la cadena Cope, en plena campaña electoral. Hasta ayer solo se supo de él lo que dijo Florentino Pérez en El chiringuito. «No me costó nada convencerlo de que era lo mejor, porque es una persona sensata y me entendió. Pero es que no había vuelta de hoja... La Superliga europea es una ayuda para el Fútbol Club Barcelona y para el resto de equipos, que estamos pasando una situación económica muy mala. Nos salva a todos», dijo.

Unas palabras que Laporta acabó corroborando en su única presencia ante los medios para hablar de la Superliga, cuatro días después de su nacimiento y dos más tarde de la desbandada que la condena al fracaso. «Es absolutamente necesario que los clubes grandes, de alguna manera, tengamos la capacidad de decir nuestra opinión en el reparto de los ingresos, y esto debe ir acompañado de una competición atractiva deportivamente y basada en los méritos deportivos», explicó ayer en TV3.

En la línea del primer comunicado de la Superliga, puntualizó que el Barcelona «es defensor del mantenimiento de las ligas estatales» y que está «abierto a un diálogo con la UEFA». Según Laporta, el objetivo es «mejorar el fútbol y volver a tener los recursos necesarios para que sea un gran espectáculo». De cara al futuro próximo, Laporta cree que «habrá concordia institucional».

«Hubo una serie de presiones que han hecho que algunos clubes se retiraran o lo valoraran de otra forma, pero siguen haciendo falta más recursos», apuntó, aunque aclaró que para el Barcelona «la última palabra sobre la Superliga la tendrán los socios»

¿Actuó el City de caballo de Troya para reventar el proyecto desde dentro?

«Había alguien en el grupo inglés que no tenía mucho interés. Creo que eso empezó a contagiar a los otros, que son personas de una edad, y que tienen miedo porque no entendían nada de lo que estaba pasando. Todos firmamos un acuerdo vinculante, pero creo que uno no estuvo muy convencido nunca». Fue la velada acusación de Florentino Pérez, en su última entrevista en El larguero de la cadena Ser. ¿A quién se refería?

Khaldoon Al Mubarak

El magnate de Abu Dabi que asesora a la familia real

Acaba de cumplir 45 años, por lo que encaja en el planteamiento de Florentino Pérez. Él no es una de esas personas «con una edad» a las que les entró el miedo. Es el hombre de máxima confianza de la familia real de Emiratos Árabes Unidos, a quien asesora en materia económica-deportiva. Es el presidente del City, club siempre bajo sospecha por romper las reglas de fair play financiero. Fue el primer equipo en salirse de la Superliga y L'Equipe acaba de desvelar que la UEFA hará cambios en ese punto, que favorecerán al City y al PSG (equipo que dijo no a la Superliga). «Si no desaparece, el fair play financiero se reestructurará, en esencia y ciertamente en forma» para «permitir un poco más de flexibilidad a los clubes», explicó el diario francés.

John W. Henry

Arrepentido

Tiene 71 años y un patrimonio de 2.300 millones, según Forbes. El propietario estadounidense del Liverpool se está mostrando muy arrepentido y pide disculpas. «Es algo que no olvidaré y demuestra el poder que tienen los seguidores», dice. «Espero que entiendan que cometemos errores intentando buscar lo mejor para el club», añade en su discurso a la afición.

Los aficionados del Manchester United invaden el campo para pedir la venta del club

Un grupo de aficionados del Manchester United invadió en la mañana de ayer el campo de entrenamiento del equipo pidiendo la dimisión de los dueños, la familia Glazer, como protesta por la inicial implicación del club en la Superliga, aunque luego se apartó del proyecto.

Los individuos, que llegaron hasta el campo de entrenamiento y las oficinas del club, se fotografiaron con pancartas en las que exhibían el mensaje «Glazer fuera» y pidiendo una reforma del sistema de propiedad de los clubes que incluya al aficionado como parte del accionariado.

Ole Gunnar Solskjaer, entrenador del primer equipo del United, salió a calmar los ánimos y los aficionados acabaron abandonando las instalaciones. Junto al noruego, también estuvo su asistente Michael Carrick, el director técnico Darrent Fletcher y el jugador Nemanja Matic.

La concentración se produjo después de la entrada y salida del Manchester United de la Superliga europea, de la que Joel Glazer, dueño del equipo, iba a ser vicepresidente.

Glazer emitió un comunicado el miércoles pidiendo perdón por haber realizado la inscripción del equipo en la nueva competición sin haber pedido opinión a los aficionados.

Florentino Pérez y la Superliga: El fracaso de un sueño personal

Iván Antelo

El instigador de la Superliga, señalado como el gran perdedor de un proyecto cuya financiación corría a cargo de un banco del que depende un negocio de ACS

Un par de soplidos han bastado para que todo el castillo de naipes montado por Florentino Pérez se fuese al suelo. Él, como también Andrea Agnelli (presidente de la Juve), llevaba más de una década preparando la Superliga un pelotazo destinado a cambiar el concepto actual de fútbol y trasladarlo por completo al más puro negocio. La idea era sencilla. Limitar el juego a los poderosos, con alguna limosna para los pobres, «firmando con sangre» una ingeniería financiera que movería miles y miles de millones de euros, fuera de los canales del control económico de los que mandan (ligas, federaciones y confederaciones). A todos ellos, el presidente del Madrid los considera «un monopolio», como se encargó de dejar claro en la única entrevista que dio en España (en El chiringuito de jugones de Mega). Todo iba bien. Pérez inflaba el pecho, pero la presión de los aficionados ingleses, las amenazas a todos los niveles y la retirada de los equipos de la Premier desbarataron su plan en menos de 48 horas.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

La Superliga, una intrahistoria de dinero y traiciones