Florentino Pérez cambia el discurso para justificar la Superliga: «Estamos todos arruinados»

Tras lustros alardeando de gestión en el Madrid, e inmerso en la reforma del Santiago Bernabéu, revela que el club perderá 400 millones en dos años


En plena remodelación del estadio Santiago Bernabéu, y después de pasar años alardeando de la buena salud económica del Real Madrid, Florentino Pérez reconoció ayer que ha llevado a su club a una situación crítica. «En estas dos temporadas perdimos 400 millones», indicó en una entrevista en El Chiringuito como parte de su campaña para hacer tratar de ver la reforma de las competiciones europeas de clubes como irremediable. Impulsor de la Superliga que pretende conceder privilegios a 12 de los clubes más ricos del mundo, trató de defender el golpe a las actuales instituciones futbolísticas amparado en lo que ahora considera un modelo insostenible: «Estamos todos arruinados».

Pérez obvió que la condición de fundadores de la Superliga otorga privilegios deportivos y más ingresos económicos a los 12 impulsores del proyecto. De hecho, según los primeros planes filtrados esa docena de clubes se repartirán, de entrada, un tercio del volumen de ingresos por derechos audiovisuales, al margen de lo que luego les correspondiese en el reparto entre los 20 participantes del nuevo evento que pretenden imponer. Pero calificó el proyecto como la «solución para arreglar una situación muy mala del fútbol y paliar los ingresos perdidos».

«Repartiremos el dinero con solidaridad»

En su particular razonamiento, después de referirse a una situación ruinosa de los grandes clubes, cambió el argumento para decir que el nuevo modelo de Superliga no solo permitirá salvar a entidades que rondan los mil millones de gastos al año, sino que regará de fondos a los clubes más modestos. «Una vez que tenemos el dinero, lo repartimos porque el fútbol funciona con solidaridad», llegó a asegurar Pérez.

El agujero en el club blanco y los modestos saneados

En concreto, Florentino cifró los graves problemas de su club en la época reciente: «El año pasado teníamos un presupuesto de 800 y, en vez de eso, terminamos en 700 la pasada temporada. Este año en vez de 900 vamos a ver si ingresamos 600». El proyecto personal de Florentino Pérez para reformar el estadio Bernabéu le terminará constando al club unos 400 millones según los cálculos iniciales.

En otro momento de su intervención, el presidente del Real Madrid reconoció que la ruina del fútbol afecta, en concreto, a entidades mal gestionadas, y no a toda la pirámide de equipos. «La situación es muy dramática. No es normal que la gran mayoría de clubes modestos ganen dinero y pierda dinero el Barcelona, por ejemplo. Eso no puede ser», soltó en su primera comparecencia pública después de que el proyecto de Superliga concitase el rechazo de la Comisión Europea y los principales gobiernos, federaciones y ligas del continente.

También está inmerso en un proyecto faraónico como Espai Barça el FC Barcelona, que cifra en 725 millones el proyecto que incluye la reforma de su estadio.

La Liga dice que se destruirían 60.000 empleos

Pese a las críticas vertidas por las patronales de clubes de toda Europa, y reducir a cinco las plazas para clubes que puedan participar por méritos deportivos, Florentino aseguró que «las ligas son el pilar de todas las competiciones». La patronal española ya cifró el quebranto que supondría en sus ingresos el lanzamiento de la competición que impulsan 12 de los clubes más ricos del continente: 1.720 millones de euros menos en ingresos y casi 60.000 empleos, según informe difundido por Efe.

Florentino pretende imponer su modelo cuanto antes, a ser posible este verano, y rechazó el nuevo proyecto de Champions presentado por la UEFA, que plantea un aumento del número de partidos dentro de tres años. «En la UEFA dicen que el nuevo formato entrará en el 2024. En el 2024 estamos muertos», insistió Pérez.

Pide también partidos más cortos

El cambio de argumentos del presidente del Madrid alcanzó incluso a las propias reglas del juego. Asegura que las audiencias rechazan ahora encuentros de 90 minutos. «Hoy en día muchos jóvenes dicen que los partidos se les hacen largos (...). El mundo cambia. O no tiene suficientemente interés el partido o hay que acortarlos. Yo hay muchos partidos que no los aguanto», aseguró.

No es la primera vez que Florentino Pérez pretende resolver los problemas económicos del Madrid con operaciones polémicas. En el 2001, acuciado por una deuda de unos 250 millones, la recalificación y posterior venta de los terrenos de su ciudad deportiva terminó otorgándole unos ingresos de casi 500 millones de euros.

La Superliga, el golpe al fútbol de unos ricos que exigen más privilegios

Paulo Alonso

El fútbol, como lo entendimos durante las últimas décadas, ha muerto. El asesinato al modelo de éxito que suponía la convivencia entre las ligas nacionales convertidas en espectáculo televisivo y el gran show del campeonato europeo lo perpetran, en una pirueta bochornosa, los grandes dueños del negocio con una Superliga privada. Los clubes y empresas a los que mejor les va, en una espiral avariciosa vomitiva. En un ejercicio de cinismo lamentable, Florentino, Laporta, Cerezo y sus amigos pretenden acabar con el último bastión de la igualdad de oportunidades en lo que entendíamos que también era un deporte: el acceso a los torneos por méritos competitivos. Una casta jugará por decreto, con unos privilegios que no se sabe muy bien a qué obedecen, mientras que el resto, los nuevos parias del fútbol europeo, darán una falsa apariencia de diversidad y meritocracia a un tinglado que nace con las cartas marcadas.

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