El abandono de Alonso y el atasco de Alpine, mucho más allá del envoltorio de sándwich

El surrealista problema que provocó su precipitado adiós en Baréin no ha quitado ni un ápice de ilusión al español, que ya piensa en cómo mejorar con un coche con serias carencias


Colpisa

Las expectativas no eran tan altas como la ilusión, pero acabar antes de tiempo no entraba en los planes de los aficionados ni del propio Fernando Alonso. Quedarse en la vuelta 33 de su primera carrera de Fórmula 1 en más de 820 días no es el resultado deseado, ni mucho menos.

El Alpine A521 no había mostrado mucha competitividad, pero no fue un fallo mecánico lo que le privó de cruzar la meta, sino algo mucho más trivial: el envoltorio de un sándwich. No es una forma de hablar. Los mecánicos descubrieron un plástico que se había quedado taponando el conducto del freno trasero del monoplaza de Alonso, provocando un súbito y peligroso aumento de la temperatura que afectaba a su comportamiento, por lo que tuvieron que detener el coche por pura precaución. La explicación de este incidente se coló entre las muchas declaraciones que suelen pasar desapercibidas después de un Gran Premio. Fue Marcin Budkowski, director ejecutivo de Alpine, quien relató lo ocurrido. «Después de la segunda parada en boxes, un envoltorio de un sándwich se atascó en el conducto del freno trasero del coche de Fernando, lo que provocó altas temperaturas y causó algunos daños al sistema de frenos, por lo que lo retiramos por razones de seguridad», admitió.

No es la primera vez que le ocurre a un piloto algo similar, y a Fernando Alonso en particular. Que un trozo de plástico entre en los conductos de frenos es algo relativamente habitual, y rara es la temporada que no se producen dos o tres incidentes similares. Alonso, por ejemplo, lo sufrió en el GP de España de 2015, cuando también redebutaba, en este caso, en el infame McLaren Honda. En aquella ocasión, fue una tira de la visera del casco la que tupió el conducto del freno del MP4-30. Es irónico cómo aquel año recuerda ligeramente a este. Aunque en esta ocasión no hubo accidente misterioso en la pretemporada, y este Alpine es notablemente mejor que aquel McLaren, el suflé se ha caído un poco entre la marea alonsista que se había vuelto a meter en la Fórmula 1.

Lo fácil ahora es pasar facturas a quienes preveían que este Alpine va a ser competitivo. Sobre el papel lo será, porque el margen de mejora es altísimo. En una zona media tan intensa y con tanta igualdad, una décima de mejora en un circuito o una estrategia más acertada puede suponer la diferencia entre acabar decimotercero o quinto. Ya se vio en la primera carrera: incluso el todopoderoso Red Bull puede tener problemas, como le ocurrió a un Sergio Pérez obligado a remontar desde el fondo de la parrilla y, aún así, terminó el quinto.

El A521 es un coche pensado para comenzar el camino hacia el gran proyecto que es 2021. Buena parte de los activos de Alpine están dedicados ya al coche de 2022, conscientes de que esa será una oportunidad única: si les sale bien y dan el primer paso pueden entrar en el nuevo ciclo normativo con la fuerza que lo hicieron Red Bull o Mercedes en las dos últimas eras de dominio de la Fórmula 1. Eso no significa que deban tirar por tierra el 2021, en primer lugar porque hay mucho dinero en juego. Es probable que no sea hasta mitad de temporada cuando se vea un salto real. La tarea de Alonso y Esteban Ocon será tirar del carro, aunque este vaya con las ruedas atascadas. o se le meta un inoportuno plástico donde no debe.

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