La temporada de pesca fluvial de Galicia arranca sin capturas: «No era un día de truchas»

Á. Sevilla / X. R. Alvite / P. Penedo / J. Valencia / M. V. F. / D. Cofán / X. Ameixeiras

DEPORTES

El viento de nordeste, el frío y el sol motivaron que los peces no asomasen ante los cientos de aficionados que se repartieron por toda la geografía gallega

22 mar 2021 . Actualizado a las 17:56 h.

Nunca llueve a gusto de todos. Y si el sol y la brisa del nordeste ayudaron a que miles de gallegos se lanzasen a disfrutar del domingo fuera de casa, las truchas lo aprovecharon para no dejarse ver en el inicio de la temporada de pesca fluvial. Hubo excepciones, pero solo confirmaron la regla: el curso arrancó sin presas.

«As troitas non son parvas. Cun día tan claro é difícil que saian. O mellor momento para ir a elas é cando chove un pouco e hai nubes. Poucas se van a coller». El que habla es un avezado pescador de Barbanza que no falló en su vaticinio. Tampoco lo hizo José Manuel Quintáns desde Santa Comba: «Hoxe é imposible». En el embalse de As Forcadas, en Valdoviño, Ferrolterra, se agolparon un buen número de personas. Tuvieron la misma fortuna. Eloy Saavedra, miembro de la Sociedad de Caza y Pesca de Xuvia, lo confirma: «El día no estaba bien para pescar, viento frío del nordeste y mucho sol. No era un día de truchas. En mi cuadrilla al menos cogimos un par de ellas por cabeza, aunque no de un gran tamaño».

Los aficionados de los ríos lucenses también se enfundaron sus vadeadores y cogieron sus cañas y señuelos para probar fortuna. Reinó el desanimo con el paso de las horas, mientras unos lo intentaban a mosca seca en sus diferentes variedades -todavía muy temprano para la época de año en la que estamos-, otros recurrieron a los métodos más tradicionales como la lombriz o cucharilla. El que sí vivió una buena jornada fue Luis Sandamil, presidente de la Asociación de Amigos do Miño, que se encontraba en el tramo sin muerte del Azúmara: «Sacamos varias capturas, algunhas de bo tamaño. Bastante ben para o inicio da temporada».

José Martínez, devolviendo la captura al río por no dar la talla, en el coto de Verdes (Coristanco)
José Martínez, devolviendo la captura al río por no dar la talla, en el coto de Verdes (Coristanco) Ana Garcia

A Fervenza

Francisco Campos fue otro de los afortunados de la mañana tras capturar el cupo de tres truchas, superiores a los 23 centímetros que se exigen en el embalse de Fervenza, en el ala norte de Orbellido, en Baíñas-Vimianzo. En el extremo contrario se encontraba a primera hora de la tarde José Martínez García, de Coristanco, que se había ido al coto de Verdes y solo logró que picara una de más de 21 centímetros, tamaño mínimo exigido. También dice que el nordeste, el frío y la claridad del día fueron circunstancias nefastas para una buena jornada de pesca.

Más decepcionado estaba Agustín Maroñas, que fue al coto de Bértoa, en Carballo: «Nin unha». Probó con miñoca y la ninfa, y ni con esas. No era su día. «Nada. Non picaba nada. Eu collín dúas pequerrechiñas, que devolvín á auga. E cos que encontrei, seis ou sete, todos coma min; só un levaba unha troita».

En Ourense fue todo lo contrario. A pesar del frío, los pescadores se animaron a salir en la primera jornada de la temporada.Las capturas fueron abundantes y de buen tamaño en ríos como el Avia, en Ribadavia, donde se reunieron un buen número de aficionados. En la provincia, las lluvias han ayudado a limpiar el cauce de los ríos y a aumentar su caudal, lo que siempre es beneficioso para el medio ambiente y para la pesca deportiva, apuntó el delegado federativo Gabriel Fernández. Además, el colectivo de pescadores en embarcación de la provincia manifestó su malestar con la nueva normativa de la Xunta porque considera que se les discrimina a la hora de prohibirles la pesca con muerte

Enrique López habla desde la veteranía de sus 75 primaveras. Optó este año por empezar en el río Armenteira, en Ribadumia, que tanta publicidad le dio Rajoy durante su etapa en la Moncloa. Tres horas infructuosas después tiró la toalla. No era el día: «Mellor que a auga baixe turbia, sobre todo para pesca con miñoca».

Un pescador en el río Armenteira, afluente del Umia
Un pescador en el río Armenteira, afluente del Umia Martina Miser

«Otros años a media mañana se completaba el cupo de truchas»

El despertador de Joaquín Iglesias sonó a las 7.30 horas para dirigirse con tiempo a la zona de A Cañiza, en el río Deva: «Después de siete meses de inactividad pesquera nos encontramos con nuestro querido río. Viene alto pero con las aguas muy limpias y transparentes y va a ser difícil engañar a las pintonas». Tras cruzarse con un pescador de la zona que se había marchado sin ninguna, el grupo de Iglesias confirma la valoración general del resto de aficionados: «El agua viene muy fría y solo hemos cogido dos en una hora. Salieron dos truchas bonitas para lo que se suele dar en estas ocasiones el primer día».