Marc Márquez viaja a Catar para vacunarse

Dorna, empresa promotora del Mundial de motociclismo, ha anunciado un acuerdo con el gobierno de Catar para poner a disposición de los trabajadores del campeonato la posibilidad de vacunarse contra la covid-19


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Dorna, empresa promotora del Mundial de motociclismo, ha anunciado un acuerdo con el gobierno de Catar para poner a disposición de los trabajadores del campeonato la posibilidad de vacunarse contra la covid-19 (con la vacuna de Pfizer), aprovechando que tanto los entrenamientos de pretemporada como las dos primeras carreras del año se disputan en el emirato asiático, lo que abarca un periodo de más de tres semanas. Por este motivo, el piloto Marc Marquez viajó a Catar para recibir la primera dosis de la vacuna. 

Algo similar a lo sucedido con la F1 en Baréin, aunque en este caso sí que existe la connivencia entre el promotor y el país. De hecho, la vacunación en masa comenzó el viernes por la mañana, lo que permitirá que la segunda dosis pueda administrarse en el transcurso de la semana del segundo gran premio a disputar en el trazado de Losail. Una decisión justificada por el alto nivel de movilidad de una caravana mundialista (contempla ahora mismo 19 pruebas en 14 países de marzo a noviembre) a la que pertenecen trabajadores de más de 30 nacionalidades. «Hay que agradecer esta oportunidad realmente, porque en casa tengo gente mayor y a mi mujer. Conmigo viajando por el mundo, así que se agradece que podamos tener un poco de inmunidad y minimizar el riesgo para cuando vuelva a casa», confesaba Maverick Viñales, en un proceso de vacunación en el que han entrado todos los pilotos de MotoGP y en el que se espera que entren también los de Moto2 y Moto3, que viajarán a Catar la semana que viene.

Fin de los entrenamientos invernales

Con Ducati marcando territorio, Yamaha mostrando una interesante mejoría, Suzuki en la línea de 2020 y Honda sonriente con el buen papel de Pol Espargaró y esperanzada con el cada vez más cercano regreso de Marc Márquez, MotoGP terminó sus entrenamientos invernales en el circuito de Losail (Catar). El campeonato que sigue al extraño 2020 promete heredar algunas de las características de este. Sobre el papel, con la presencia de Marc Márquez, a falta de saber desde qué gran premio. El plan del piloto catalán pasa por comenzar a hacerlo con una moto de pequeña cilindrada y, en función de sus sensaciones, pasar a una de 1000cc de calle de Honda. Eso, el cómo se sienta, marcará su calendario de regreso a la competición, sin una fecha fija. Y el ocho veces campeón del mundo llegará a su primer gran premio para enfrentarse a una parrilla con el trabajo muy avanzado.

Los efectos de la pandemia han cambiado también la configuración clásica de las pruebas invernales que para este curso se han limitado a cinco días en Catar, mismo escenario del inicio del Mundial y de su segunda prueba. Una cuestión menos 'grave' de lo que podría ser una vez que gran parte del desarrollo de las motos está congelado (una decisión de cariz económico para aliviar las consecuencias del coronavirus en las fábricas), aunque sí que ha afectado a varios pilotos. Por una parte, a los tres debutantes en la categoría reina, Bastianini, Marini y el madrileño Jorge Martín, que de la clásica pretemporada para un novato que les dejaba dos días en Valencia, otros dos en Jerez, seis en Malasia y tres en Catar, han pasado a esta con seis jornadas en un único trazado. Los tres dejaron muy buenas sensaciones dentro de una parrilla de altísimo nivel con la igualdad que se vio en el 2020.

Por otra, a los dos que han cambiado de moto, Petrucci, de Ducati a KTM, y Pol Espargaró, de la moto austríaaca a Honda, como compañero de equipo de Marc Márquez. Un debut, el de Espargaró, muy llamativo con un prototipo que tiene la consideración de muy crítico, con el que sufrieron muchísimo tanto Pedrosa en sus últimos años como Lorenzo, en una marca que vivió un 2020 para olvidar. Espargaró asomó en un trazado poco favorable tradicionalmente a la Honda, todo lo contrario que para Ducati, un hecho constatado por Miller, que destrozó el récord de Losail y que salió como el más rápido de la pretemporada. Y con Zarco fijando con la moto italiana un nuevo récord de velocidad punta para una MotoGP, 357.6km/h. Junto a Ducati ha brillado Yamaha, con todos sus pilotos (Viñales segundo, Quartararo tercero, Morbidelli cuarto y Rossi undécimo) y con una moto mejorada hasta donde se ha podido, con una evolución de chasis bien recibida por sus pilotos oficiales, y con nuevo carenado que adecenta su velocidad punta, el tradicional talón de Aquiles. «Las Yamaha van rápido, las Ducati vuelan, y en nuestro caso no estamos destacando ni arrasando en los test», valoraba el campeón del mundo, Joan Mir, que terminó séptimo en la combinada de tiempos, justo por delante de su compañero de equipo en Suzuki Alex Rins. «Estamos cerquita de lo que fuimos el año pasado. No sé decirte aquí en Catar. Es normal que haya gente muy rápida en este circuito. La gente está teniendo muchos días para trabajar y no tiene nada que ver con un gran premio», analizaba Mir sobre unos resultados que pueden ser engañosos. Porque el de Losail es un trazado peculiar, y porque con tantos días en pista es más fácil que casi todo el mundo encuentre algo con lo que ser competitivos o por lo menos lucirse. Si a esto se le suma esa igualdad que marcó el loco 2020 se puede aventurar un inicio de temporada de difícil pronóstico. Más con el factor de la duda sobre el retorno de Marc Márquez, el que había sido el jefe de MotoGP hasta su lesión, un piloto que de volver a su estado de forma habitual será un buen baremo de cómo respira una categoría cuyo nuevo jefe, Mir, quiere hacer valer sus galones.

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