Desafío in extremis


La ribeirense Ana Peleteiro, con una dilatada experiencia internacional, demostró que la responsabilidad de defender título no le pasó factura, a pesar de que finalmente cosechó una plata. Soportó bien la presión y compitió al máximo nivel, exhibiendo la plasticidad suficiente para introducir los reajustes técnicos necesarios para subirse al podio.

Porque a falta de un solo intento, la gallega estaba fuera de las medallas. En la primera ronda había registrado menos de 14 metros y realizó nulos en los dos siguientes saltos, ocupando la séptima plaza en el ecuador de la prueba. En su cuarta tentativa acredita 14,34 metros y en el siguiente no mejora.

Antes de afrontar el último salto, lideraba la final la veterana Patricia Mamona, de 32 años, que había realizado 14,53 metros, batiendo el récord de Portugal, seguida de la alemana Neele Eckhardt con tan solo un centímetro menos y Viyaleta Skvartsova, de Bielorrusia, con 14,35 metros.

En esos momentos es cuando se aprecia el gen competitivo, el talento deportivo y la capacidad psicológica para reaccionar. Había que asumir riesgos para saltar nuevamente hacia la historia. Es el todo o nada, el éxito o fracaso, la alegría o la decepción.

Ana se sitúa en el pasillo con semblante desafiante y con deseos de plasmar el enorme trabajo que realiza. Corre por el sintético con una técnica exquisita, segura, veloz y consigue una primera batida, bastante ajustada a la tabla.

Había logrado lo más complicado, amoldar su amplitud de carrera y llegar rápida al principio del primer salto. Si eso no se logra, todo lo demás es estéril. Las fases y distribución de los saltos los ha mecanizado tanto que, en ese instante, podría cerrar ya los ojos y disfrutar de las sensaciones de volar hacia la arena, tras cada batida.

La gallega sigue haciendo historia. Su vida social no le ha pasado factura y sabe cuándo toca centrarse en la competición. No retiene el título europeo por tan solo un centímetro, pero deja buenas sensaciones para los Juegos Olímpicos, que son sin duda su gran reto del año. 

Ana Peleteiro y el gen competitivo

X. R. Castro

La atleta gallega asalta la plata en la final de triple salto del Europeo con un brinco portentoso en el último intento y se queda a un centímetro del oro

Nunca den a Ana Peleteiro por muerta, ni cuando las molestias físicas mermen su potencial. No es un consejo, es una aseveración. En Torun, en la defensa de su título continental de triple salto conseguido dos años atrás en Escocia, no estuvo en plazas de podio hasta su último intento, pero en el momento más complicado del concurso sacó su gen competitivo, esa arma secreta que solo tienen los mejores, para volar hasta la plata con un brinco de 14,52 metros, su mejor marca de la temporada, a tan solo un centímetro del oro. Para Ana es su cuarta medalla en una gran cita internacional (tres bajo techo y una al aire libre).

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Desafío in extremis