Diego Martínez, un vigués que escala en Europa tras picar piedra en Tercera

El técnico, bendecido por Monchi y que con 40 años entrenó en todas las categorías, lleva al Granada de Segunda a los octavos de la UEFA


Diego Martínez Penas (Vigo, 1980) picó piedra durante 21 años, entrenando en todas las categorías desde Tercera División hasta llegar con el Granada, el mismo conjunto al que cogió en el 2018 deambulando por Segunda, a los octavos de final de la Liga Europa, eliminando a todo un Nápoles. Siendo el técnico más joven de Primera, construyendo un equipo camaleónico y de autor y apuntando alto en el mundo de los banquillos para recoger todo aquello que cavó algún día.

Diego era un lateral diestro que pasó toda su vida como futbolista en la base del Celta, hasta que con 17 años decidió marcharse a Cádiz por motivos académicos. Aunque ya buscaba el porqué de las cosas cuando subía la banda de A Madroa, en la ciudad del sur decidió colgar las botas y dar el paso para hacerse entrenador a los 20 años. Poco después comenzó su aventura en Tercera en el Arenas de Armilla; y de ahí al Motril.

En el 2010, Monchi se cruzó en su camino para cambiarle la vida. Campeón de España con el Sevilla juvenil, entrenador del tercer filial, ascenso a Segunda con el B y asistente del cuerpo técnico de Unai Emery cuando los hispalenses comenzaban su dictadura en la segunda competición europea. «O salto a unha estrutura profesional foi no Sevilla, estiven alí oito anos e é un club que levarei sempre no corazón. Son sevillista de adopción, Monchi é unha persoa clave na miña carreira e estareille eternamente agradecido», reconoció en una entrevista en La Voz.

En el verano del 2017 hizo su único viaje al norte para entrenar al Osasuna en Segunda y en Pamplona se quedó a un punto del play off. Pero de El Sadar volvió a Andalucía, su tierra de adopción, y en dos años le ha cambiado por completo la vida al Granada: ascenso, la mejor clasificación histórica con récord de puntos, semifinalista de la Copa del Rey y ahora octavofinalista de la Europa League en su debut continental. «Con Nagelsmann y Tedesco, no creo que muchos entrenadores más hayan tenido un impacto en el fútbol profesional en el año de su debut como el que está teniendo Diego», comentó José Ángel Casalderrey, excompañero y amigo personal de Diego, y agente de futbolistas, sobre el impacto del vigués en su aterrizaje en la máxima categoría.

Porque Diego, que transmite y va de frente ante sus jugadores, ha conseguido crear un equipo protagonista que presione en bloque alto y que arrincone al rival, pero al mismo tiempo que pueda jugar replegado y salir a la contra. Todo, con peloteros de calidad en un club de propiedad china en donde el entrenador sigue siendo parte fundamental.

Con semejante cuenta de resultados a Diego, que no esconde que algún día le gustaría entrenar en Galicia, se le abre un nuevo horizonte laboral. Por ahora ha dejado en el cajón la oferta de renovación del Granada y al final de curso decidirá. Y cuando lo haga, se acordará de una frase que le dijo su admirado director deportivo del Sevilla: «Do ‘Monchi, quédate’ ao ‘Monchi, vete ya’ van dous partidos, e esa é unha lección que teño gravada». Palabra de entrenador de éxito.

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