Una presión desorbitada para Pau Gasol


El fichaje de Pau Gasol por el Barcelona es una bomba deportiva, mediática y social. El jugador más importante de la historia del baloncesto nacional retorna al club donde se formó para terminar su carrera deportiva. Pero puede que no sea la última camiseta que vista antes de retirarse. Muchas cosas por aclarar.

Pau Gasol es el jugador de básquet más mediático en nuestro país. El más laureado. El más influyente. Campeón de la NBA, All Star, rookie del año 2002. El minuto de gloria de nuestro deporte en la tele siempre giraba en su figura. Pau realmente acercó la NBA a los jóvenes de nuestro país. Los niños saben más de equipos de la liga americana que incluso la ACB, gracias a Gasol. Su relación con Kobe Bryant todavía creó más fuerte ese vínculo cercano al áurea.

Representando a España, el mayor de los Gasol ha convertido a nuestro país en un fijo en el cajón de las medallas. Tan solo un par de errores algo graves el Mundial del 2002 en Indianapolis o en el Mundial de España en el 2015, son «sus» fallos. Porque con Pau nuestro combinado siempre lucha por las preseas. Y él fue, sin duda alguna, el jugador más determinante para que así fuera. Subcampeón olímpico, campeón del Mundo, campeón de Europa. Máximo anotador. MVP. Esos son sus logros.

Cumple 41 años esta temporada. Y llega al Barcelona justo un día antes de cerrarse el mercado de la Euroliga. Fecha y dato clave. Esa competición que no ha ganado vistiendo la camiseta azulgrana. Supongo que ese matiz tiene mucho que ver con este paso. Gasol es un competidor. Un tío que se quiere retirar habiendo ganado todo. Le falta ese torneo en Europa. Y pone una presión sideral a la plantilla dirigida por Saras Jasikevicius.

Los azulgrana van primeros en la competición europea y está claro que aspiran al título. Viene a cerrar el puesto del cinco junto a Brandon Davies, Artem Pustovyi y los minutos que Oriola/Rolands Smits han disputado en ese puesto por las lesiones de compañeros. Lo que pasa es que Pau es un jugador sideral. El más influyente del juego FIBA.

Pero, como siempre hay un pero, tiene 40 años y lleva desde marzo del 2019 sin jugar ni un sólo partido a nivel oficial. Es decir, dos años... Según sabemos, su proceso de recuperación ha sido un éxito, largo pero exitoso, y solo necesita sentir el ritmo de la competición oficial para romper a sudar. Eso dicen todos. Incluído Sergio Scariolo.

Porque en el fondo ese objetivo de llegar a finales de julio y competir con España en sus quintos Juegos (en el caso de que se celebren) está también en el meollo de esta decisión. Retirarse con una medalla olímpica con nuestra selección. Es decir, Barcelona y España, Euroliga y Juegos Olímpicos, para cerrar su ciclo de oro.

Deseo que este paso tomado sea positivo y con el único objetivo de finiquitar la mejor carrera que un jugador nacional ha dado. Y se cumpla lo que en la mente de Pau Gasol ronda sin cesar. Ver al club de sus colores levantar el cetro europeo y no tengo ninguna duda que a él le cederían el honor de alzar la copa y decir adiós con una medalla en su cuello. En el del mejor jugador de nuestra historia. Señoras y señores, don Pau Gasol.

Alberto Blanco es ayudante de la selección absoluta de Eslovaquia y coordinador de sus equipos nacionales de base

Por Alberto Blanco es ayudante de la selección absoluta de Eslovaquia y coordinador de sus equipos nacionales de base

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