Teri Portela, tres intentos para convertirse en leyenda en Tokio

La Federación mantiene un año después el sistema de cribado del K1 200, que contrasta con la enrevesada elección del K4 500


Apenas restan ya poco más de cinco meses para los Juegos de Tokio, pero hace escasos días que la Real Federación Española de Piragüismo (RFEP) hacía públicos sus criterios para la elección de los palistas que intentarán conseguir para España alguna de las últimas plazas todavía disponibles en el Preolímpico de mayo en Szeged, Hungría. También el sistema con el que cubrirá el K1 200 femenino y masculino y el K4 500 masculino, clasificados en el Mundial del 2019, con el piragüismo gallego buscando recoger ahora el premio a su responsabilidad en la conquista de dichos pasaportes a Tokio dos años atrás.

Aunque son muchos los que todavía no entienden el porqué, Teresa Portela deberá superar la criba determinada desde la Dirección Técnica de la RFEP. Ni el haber conseguido la plaza para España en Tokio con un bronce en el Mundial de Szeged del 2019 ni su participación en las cinco ediciones anteriores de los Juegos son suficientes méritos para la Federación. Cierto es, el sistema de elección fijado por el órgano rector del piragüismo hispano transpira un reconocimiento a todo lo anterior, al mantener las tres oportunidades de clasificación que la palista canguesa afincada en O Grove tenía recogidas en los criterios de selección aprobados con vistas a la celebración de los Juegos en el verano del 2020. Un año después, Portela será proclamada titular del K1 200 en la gran cita japonesa si gana el selectivo fijado para el 9 de abril, si de no hacerlo se impone a quien lo haga en la Copa del Mundo de mediados de mayo en Szeged; o, en último término, si en la prueba de Hungría la palista que la hubiera vencido en el selectivo nacional no queda primera o segunda en el K1 200 con la gallega fuera del podio de la Copa.

La claridad de conceptos recogida en las bases de la RFEP para la selección del K1 200 femenino contrasta con la vuelta de tuerca que la Federación le ha imprimido a la redacción de los criterios que seguirá para el cribado conjunto del K4 500 y el K1 200 masculinos, ya de por sí complicados en su versión del invierno del 2020.

Los gallegos Carlos Arévalo, Cristian Toro y Rodrigo Germade, el catalán Saúl Craviotto, el balear Marcus Cooper y el castellanoleonés Carlos Garrote siguen siendo los seis kayakistas con derecho a optar a las cuatro plazas en juego para los dos barcos en Tokio. Llevan desde octubre trabajando juntos bajo las órdenes de Miguel García. Tras múltiples ensayos, entre los días 1 y 14 de marzo los palistas rivalizarán en el K1 200 y se mezclarán en tres combinaciones de K4 500 al mejor de dos tiradas, tres de ser necesario un desempate. Si uno de los K4 es mejor en 6 décimas de segundo a la siguiente embarcación y en su tripulación figura el mejor del K1 200 serán sus cuatro integrantes los que vayan a los Juegos. De lo contrario, se abre un escenario que puede demorarse más allá de la Copa del Mundo de mediados de mayo.

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