Koeman, el liquidador


Es habitual en el mundo empresarial contratar a un gerente o a un responsable de área con la misión de liquidar todos aquellos contratos incómodos para la entidad, con mejores o peores artes. Ese fue el encargo de Ronald Koeman cuando le entregaron el banquillo del Barça. Experiencia tenía en esas lides, cuando lideró los finiquitos de Albelda, Cañizares y Angulo en el Valencia. Los palos fueron para él, pero el club lo acabó agradeciendo a la larga. Incluso ganó una Copa, por mucho que lo aborrezcan en Mestalla.

Al neerlandés no le incomoda ese papel de ogro. Lo asume y no se corta en decir siempre lo que piensa. «No me importa ser el portavoz», reconocía recientemente. Asumió el rol. Él le enseñó la puerta a Luis Suárez, Vidal y Rakitic. Claro que le valían. Tuerce el gesto cada vez que le preguntan por una exhibición del uruguayo con el Atlético. Pero a él lo ficharon para reconstruir un equipo, con esa masa salarial desmesurada. El futuro es la mano de obra asequible y él hace lo que el club necesita, abriendo camino a los Mingueza, Araújo, Trincao o Pedri. «No estamos para ganar grandes cosas», no le importa espetar, para no levantar falsas expectativas. Él va a lo suyo y elige las batallas que puede ganar. La de este domingo, contra el Betis, no le quitaba el sueño y por eso apartó del once a Messi, Pedri y De Jong. Por delante del Madrid en Liga, subcampeón de la Supercopa, semifinalista de Copa y en octavos de Champions. Ni tan mal para el liquidador. Otros se aprovecharán cuando se vaya. Seguro.

Messi y Trincao rescatan al Barça, abonado a la remontada

Miguel Olmeda

La entrada del argentino da la vuelta al tanto inicial del Betis y el portugués culmina la victoria en el tramo final con un golazo

 Tuvo que aparecer el de siempre para remontar y también el que nunca aparece para rematar. Así es el fútbol, con sus certezas, como Messi, y su imprevisibilidad, como Trincao. Al portugués, que costó el pasado verano 30 millones, ya nadie le esperaba en Barcelona. Medio año después de su fichaje, todavía no había marcado un gol. Para el primero escogió el momento más oportuno, el que mantiene al Barça en la pelea por la segunda plaza.

Koeman tiene claras las prioridades. La Copa manda y en el Benito Villamarín dejó en el banquillo a Messi, a De Jong y a Pedri, media columna vertebral del equipo. Que solo faltaban por descansar Ter Stegen y Araujo, pues a los seis minutos el central se marchaba lesionado. Lo que le faltaba al Barcelona antes de medirse al Sevilla y al PSG, perder a su mejor defensa, que se torció el tobillo de apoyo en un despeje. El descanso de De Jong no duró ni diez minutos.

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