Benzema y Hazard animan al Real Madrid

Óscar Bellot COLPISA

DEPORTES

AFP7 vía Europa Press

Los blancos logran una contundente victoria frente Alavés en el centenario babazorro y amortiguan los tambores de guerra en Valdebebas

23 ene 2021 . Actualizado a las 23:18 h.

Pintaba fea la noche en Mendizorroza para el Real Madrid. Lacerado por una ristra de bajas, sin vigía por la cuarentena que el coronavirus ha impuesto a Zinedine Zidane, con dos competiciones tiradas por la borda a las primeras de cambio, un adversario determinado a darle una alegría a su afición, aunque a distancia, para festejar el centenario de su glorioso nacimiento y desprovisto de margen de error frente a un Atlético que navega viento en popa a toda vela, el vigente campeón de Liga solventó, sin embargo, su visita a tierras vitorianas con una contundencia pocas veces vista esta temporada. Tres goles al descanso y un cuarto cuando el Alavés amagaba con resurgir de sus cenizas en el segundo periodo certificaron el triunfo del equipo que dirigía de modo circunstancial David Bettoni frente a un rival cuya efervescencia inicial se consumió tras el primer zarpazo de los blancos y al que no le bastó con su arrebato de orgullo tras el entreacto para poner el epílogo soñado a un día lleno de simbolismo para el club babazorro. Benzema, por partida doble, Casemiro y Hazard, que por fin dio signos de vida, fueron esta vez los estiletes de una escuadra que, guiada de nuevo por la docta batuta de Modric, volvió a demostrar que navega mejor en mares embravecidos que en aguas mansas. No servirá para hacer olvidar las durísimas derrotas en la Supercopa y la Copa del Rey, pero al menos amortiguará un tanto el ruido de los tambores de guerra en Valdebebas.

El beatífico desenlace del partido para los intereses del Real Madrid contrastó, sin embargo, con su inquietante inicio. Porque los blancos salieron algo imprecisos con la pelota. Casemiro perdió un balón en zona venenosa después de que Militao despejase al bulto y antes de que Joselu amenazase con un testarazo sin apenas oposición en el área. Al excanterano blanco se le marchó el remate por poco, pero la acción daba cuenta de la tibia presentación del cuadro visitante. El Alavés presionaba con intensidad y buscaba el espacio entre Militao y Lucas Vázquez, la zona teóricamente más débil de la retaguardia del equipo dirigido de modo circunstancial por David Bettoni. Por aquella banda percutía Rioja, que le puso poco después un caramelo a Martín Aguirregabiria que el vitoriano desperdició con todo a favor.

El Real Madrid no terminaba de asentarse en el duelo, pero Modric recordó al Glorioso la jerarquía de su rival filtrando un pase picado que Benzema no pudo aprovechar ni a la primera ni a la segunda. El lance, no obstante, sería determinante, porque del córner en que desembocó la segunda intentona del francés llegaría el descorche de los blancos. La puso Kroos al corazón del área, donde Casemiro sacó a relucir su condición de pertiguista ganándole la partida a Lejeune para sellar su quinta diana de la temporada, la tercera con la testa. Otra vez la vía aérea permitía desbrozar el camino al Real Madrid, el equipo que más goles de cabeza contabiliza en la Liga.