Mike Hansen, presidente del Real Valladolid Baloncesto: «El año pasado no pudimos ascender, fuimos empresarialmente responsables»

Cree que se malinterpretó su postura cuando se dio por finalizada la campaña anterior y defiende que estaban dispuestos a terminar la temporada


Era un base de nombre anglosajón y acento español —de padre americano, se crió en la base militar de Torrejón de Ardoz—. Un clásico de la ACB de los noventa con una muñeca privilegiada desde el triple. Murcia, Cáceres, Estudiantes, pero sobre todo Valladolid a los mandos del histórico Fórum. Al equipo pucelano se lo llevaron por delante los alegres años en los que endeudarse era deporte nacional. Pasó cuatro años en Valladolid, pero se enamoró. De una mujer, porque del baloncesto ya lo estaba. Echó raíces y se negó a vivir en un lugar sin dosis semanal de balón naranja. Y puso andar hace cinco años al Ciudad de Valladolid, un humilde equipo que desde LEB Plata quiso recoger solo lo bueno de aquella historia. Este domingo (12 horas, LaLigaSportsTV) se enfrenta al Leyma Coruña. Los dos equipos miran a la ACB.

—Gustavo Aranzana dijo en una entrevista en La Voz que, cuando llegaron, las condiciones eran lamentables.

—Hemos pagado mucho el pato del otro club. Nacemos una semana después de que el otro club [el Fórum] desapareciese. Lo hicimos por respeto. Yo había jugado allí cuatro años. Aunque el club se estaba muriendo y no había nadie al frente, no quisimos hacer nada. Entonces, montamos un club en una semana. Hablando entre nosotros, buscando apoyo institucional que encontramos en la diputación y el ayuntamiento. José Luis Sáez [entonces presidente de la FEB] me prometió que si conseguíamos todos los requisitos en aquella semana, en vez de empezar en EBA podíamos sacar un proyecto en LEB Plata por la tradición de Valladolid y la historia que tiene el baloncesto en esta ciudad. Lo conseguimos, pero no teníamos nada. Un boli y poco más. El vestuario era el almacén, el botiquín, la sala de vídeo... Era todo lo que teníamos en Pisuerga, no nos daban nada más. Poco a poco, siendo serios y con un criterio «de euro que entra, euro que sale», de pagar a todo el mundo, de llamar a mil puertas que te cerraban, la gente volvió. Buscábamos recuperar la palabra credibilidad. Creo que lo hemos conseguido a base de ser honestos y de hacer un proyecto con el ADN vallisoletano.

—¿Por qué acaba tan vinculado a Valladolid?

—Yo soy madrileño de nacimiento, nací en la base americana de Torrejón de Ardoz. Padre americano y madre española. Me he criado en Madrid. Canoe, Estudiantes... pero cuando vine aquí es cuando conocí a mi mujer. Mi mujer es vallisoletana y mis hijos han nacido aquí. Aquí es donde vivo, encantado. Conocí a muchos grandes amigos los años que jugué aquí, en una época muy bonita del Fórum. Óscar Smith, Lavodrama, Wayne Brabender, Lalo... Muchos históricos. Mi padre siempre me ha inculcado tratar de devolver al baloncesto todo lo que me ha dado. Yo no quería que el baloncesto desapareciese porque me encanta, es mi pasión. No concebía vivir en una ciudad que no tuviese baloncesto. Sabíamos que si esperábamos un año se iba a enfriar todo y posiblemente el baloncesto desapareciese. Especialmente, con toda la deuda que había generado . A no ser que sacásemos un proyecto distinto, honesto y apostando por gente de la casa. Los primeros dos años teníamos nueve vallisoletanos en la plantilla. Y ascendimos a LEB Oro. Con nueve vallisoletanos. Creo que eso no se ha dado nunca en el baloncesto.

—Luego eso se va perdiendo, en A Coruña ha sucedido...

—Por supuesto. Pero te voy a decir otra cosa. No porque lo hagamos mejor o peor, que el proyecto de Coruña ahí está, cómo se está creciendo. Yo recuerdo jugar contra Coruña en EBA cuando estaba yo en Zamora. Se han hecho muy bien la cosa. Nosotros hemos siempre intentado tener a gente de la tierra y este año tenemos cuatro y el entrenador. Seguimos teniendo un alto porcentaje comparado con otros clubes. Pero está claro que cuanto más subes de categoría, más difícil es. Pero queremos mantenerlo porque para seguir teniendo credibilidad y que la gente se vuelque, hace falta. Este es un año atípico para todos, pero vamos creciendo en abonados, y creo que eso tiene mucho que ver.

—Hay uno importante que no es vallisoletano, sino brasileño. Ronaldo y el Real Valladolid. Ustedes, el Betis, Castellón y, por supuesto, Real Madrid y Barcelona. ¿Es el futuro?

—Nosotros el año pasado no pudimos ascender. Creo que fuimos empresarialmente responsables, porque no era viable. No solo por la pandemia. El club estaba todavía en el sexto año, tenemos que mejorar muchas cosas y nosotros entendíamos que no era el momento. Pero hablamos con el Real Valladolid. Siempre hemos tenido muy buena relación con ellos. Muy buena. Hablamos y les invitamos la final de Copa del año pasado. Estaba el pabellón lleno y el ambiente les impresionó, les gustó mucho. Al venderles un poco nuestra idea, nuestra filosofía, les ha encantado el proyecto y nuestra gestión. Han entrado para apoyar, no para que seamos su juguete. Para dar un poquito más cada año. Ojalá en un futuro no muy lejano podamos cumplir ese sueño de subir a ACB y, la verdad, ese músculo del fútbol es importante. Por supuesto. Sobre todo en una ciudad como Valladolid en la que el tejido empresarial es el que es y hay mucho deporte de élite en esta ciudad. Haber podido convertir un club y que tenga dos secciones puede ser importante para consolidar un proyecto en ACB. Es que la ACB es tan cara... Si la LEB Oro es cara, que lo es, es carísima, más que la Asobal, que es la primera de balonmano, imagínate lo que es la ACB. Hemos buscado estar preparados para la próxima vez y no ser unos turistas. Consolidar el proyecto.

—Pero ahora sufrirá viendo el fútbol por lo que les pueda afectar.

—Nosotros estamos en otra dinámica. Hemos hecho un equipo ambicioso para estar arriba. No es un objetivo primordial subir este año, pero sí queremos seguir creciendo. No porque te gastes más dinero te haces un mejor equipo. Eso se ve en LEB oro, se ve en LEB Plata y en ACB. Está claro que con presupuestos brutales van a estar arriba siempre. Pero por la zona media-baja, si tienes una filosofía, si tienes una base de cinco o seis tíos que puedas mantener, un entrenador que entienda el ADN del club, tienes mucho ganado. Vamos a ver. Está claro que es importante que el Real Valladolid se mantenga en Primera. Nuestro proyecto está muy vinculado a cómo están ellos.

—Habla de los ascensos del año pasado. ¿Qué pasó? Porque hubo mucho follón y ustedes fueron criticados.

—Sí. Yo creo que la gente... Es que es difícil cuando estás defendiendo a tu equipo. La gente no entendió, a lo mejor, lo que yo estaba intentando hacer. No pasa nada. Lo único que quería era que mis jugadores y mi entrenador tuviesen la recompensa que se merecían. Hicieron una temporada brutal con un presupuesto muy modesto y fuimos los mejores de principio a fin. No se terminó la temporada, ¿que si se sigue a lo mejor no terminamos primeros? Pues puede ser, pero como presidente y como exjugador yo lo único que buscaba era defender a mis jugadores, a mi entrenador y a mi club. Sin faltar al respeto a nadie y sin hacer de menos a ningún otro club. No sé si a veces, cuando lees entre líneas o haces una declaración, no te cogen todo lo que dices y se puede ver de una manera o de otra pero, de verdad, mi única intención era defender a mis jugadores, a mi entrenador y que esos partidos que se habían hecho tuviesen un valor. Que no se tirase por la borda todo ese trabajo que se había hecho. Yo creo que todo el mundo quedó impresionado por el baloncesto del Valladolid, muy llamativo, con Frank Bartley como el mejor jugador de la Liga. Desgraciadamente no se pudo terminar la temporada. Nosotros queríamos, por supuesto, pero era imposible. Y ahora se ve la desinformación que teníamos entonces como para poder terminar una Liga como la LEB Oro. Era totalmente inviable.

—¿Ustedes defendían que les correspondía ascender?

—No, que ascender no. Que nosotros nos habíamos ganado el primer puesto. Yo nunca dije que teníamos que ascender. Nosotros dijimos que si íbamos a seguir jugando, tenía que ser con criterio y respetando cómo se había terminado la Liga. Lo que se estaba planteado por otros clubes no era justo. Nosotros teníamos una ventaja y si se iba a terminar la temporada, pues de acuerdo, pero no metiéndonos todos en un mismo grupo y que no valiese la clasificación. Eso era en lo que yo no estaba de acuerdo, no que no se jugase. Por eso te digo, que la desinformación, cuando llega a sitios y se hacen declaraciones, hay que saber lo que se está diciendo. En ningún momento dije que no se jugase. Lo que no estaba de acuerdo era en jugar lo que se estaba planteando. Todo el mundo tenía un planteamiento, pero no había nada concreto y no había nada que respetase cómo estaba la clasificación en aquel momento. Equipos que teníamos un average o que habíamos hecho un esfuerzo y estábamos donde estábamos, teníamos que tener algún tipo de ventaja si se iba a terminar la Liga.

—Empezarán el 2021 reencontrándose con el Leyma, al que apalizaron en la primera vuelta.

—A ver, el Leyma todavía no había casi jugado y nosotros teníamos jugado mucho más rodaje.

—Casi no, era su primer partido.

—Yo creo que a ellos les faltaba mucho. El Leyma Coruña tiene un equipazo. Posiblemente, del uno al doce, el más potente. Seguro que, cuanto más avancemos, se va a ver que es un equipo hecho para ascender, con muy buen entrenador y muy buenos jugadores. Aquello es una simple anécdota. Allí jugamos muy bien, nos salió todo muy bien y teníamos más rodaje. Cuando empiezas la temporada, un equipo que tenga dos partidos más se nota mucho. En ese partido también se juntó que desde fuera estuvo muy desacertado el Leyma y nosotros muy acertados. Cuando se juntan esas dos cosas en el baloncesto, pueden pasar esas cosas. El Leyma es ahora un equipo muy serio, un muy buen equipo y vamos a tener que hacer uno de nuestros mejores partidos si queremos intentar ganar.

—Breogán, Leyma y Valladolid. Es el trío de favoritos de este grupo. ¿Coincide?

—Bueno. Hay equipos que deberían tirar para arriba. Palencia seguro, Melilla también, Ourense tiene buen equipo, mira Oviedo, Tizona nos ganó en su casa. Hay equipos a los que yo les veo jugar y, macho, tienen buenos jugadores. Es un grupo tan complicado... Ahora mismo estos tres equipos tenemos seis victorias, que no son pocas, en un grupo muy complicado. Pero en la segunda vuelta puede darse la vuelta a la tortilla. Hay equipos con menos victorias que son equipazos. Queda mucho y cada partido puedes perder. Es una liga muy bonita y muy igualada.

—¿Que Mike Hansen sea presidente del Valladolid supone una ventaja para firmar algún tipo de jugadores?

—No creo. Lo único que tengo claro es que queremos ser serios. Si hay alguna cosa que hemos hecho es decir, mira te vamos a pagar esto y esto es lo que vas a cobrar. A los agentes les pagamos antes de navidad. En nuestro caso, porque en el pasado muchos agentes y jugadores dejaron de cobrar del otro club. En ese aspecto, somos un club modesto pero serio. Eso a los agentes y a los jugadores les atrae. Es una buena plaza, un buen pabellón, hay mucha historia, vamos creciendo poquito a poco y la gente cobra. ¿Que esté yo? No creo. Y no sé cuánto más estaré. Quise empezar esto, inculcar una filosofía sana y de ilusión en el baloncesto porque creo que es un deporte magnífico. Aquí en Valladolid ha habido tantísimas estrellas y que desaparezca así de repente, me parecía algo que no podía ocurrir. Si podemos mantener eso, en Pepe Catalina tenemos un gran director deportivo, muy buenos entrenadores. Creo que es una combinación de todo, no es Mike Hansen: directivos, los espónsor... Hemos intentado hacer las cosas de arriba abajo de la misma manera y crear una cultura de club. Una cultura ganadora. No me refiero a ganar títulos, sino a no achicarte contra nadie. Que el que venga aquí a Pucela, si gana, chapó, que sea porque han sido mejores, pero no porque luchen más. Y esa es la cultura que hemos inculcado y nos ha ido bien. Y creo que es el secreto en este baloncesto de hoy en día, en el que es tan complicado todo. También es un poco la ventaja que hemos tenido de nacer de la nada.

—Hombre, de la nada... Hay mucha historia detrás.

—¿Pero me entiendes lo que quiero decir? Si estás en club con deuda es muy difícil marcar tus pautas, porque tienes una losa que tienes que ir quitándote y tienes gente cabreada y pidiéndote explicaciones. Nosotros hemos empezado de la nada, sobre un fango que era difícil. Pero tiene toda la razón, Valladolid es una ciudad de deporte, una ciudad que tiene mucha historia, una ciudad grande. Ahí estamos, poco a poco.

—Dice que no sabe cuánto tiempo más estará al frente. Ahora que ya se ha metido en el lío, mínimo esperar a la ACB.

—Es mi sueño, el de todos, pero como he dicho antes, no para ser turista. Para los clubes de LEB Oro como puede ser el Básquet Coruña o el Breogán, que tiene mucha historia, es importante subir con criterio y económicamente bien. Hay muchos clubes en ACB que están mal económicamente. Si somos capaces de que, el equipo que suba, se consolide, será muy bueno para la LEB Oro. Que el que suba no baje enseguida o se meta en problemas económicos. Yo creo que eso es fundamental. Subir para hacer un proyecto en ACB.

—Y cómo lleva lo de cambiar lo del parqué por la moqueta.

—Soy profesor de Vaughn System y doy muchas horas de clase, pero todos los viernes me paso. Yo gozo cuando voy a un entrenamiento. Me siento y veo cómo van creciendo. Hablamos siempre con todos antes de firmarles para asegurarnos de que no nos tenemos que adaptar nosotros a ellos, sino ellos a nuestra filosofía. Verlos crecer, personalmente, me encanta. Ver cómo el equipo se va haciendo. ¿Si echo de menos el baloncesto? Pues claro, pero lo tengo muy cerca. Desde otra perspectiva muy distinta, pero soy feliz. Sentarme en una silla y observar cómo lo que yo he hecho en el pasado lo estoy viendo en jugadores jóvenes que intentan hacerse una carrera. Así es como mato el gusanillo. Y con la cantera, la escuela Lalo García...

—Supongo que le escucharán.

—Yo hablo con ellos al principio de temporada. Con todo el staff. Para marcar la pauta de lo que es nuestro club, la responsabilidad de cara a los espónsors, la tradición y lo que se les va a exigir en esta ciudad, porque tenemos una afición muy entendida en baloncesto. Es verdad que si has sido jugador te escuchan. Muchas veces durante la temporada se me acercan y me piden consejo, especialmente los tiradores. Intento no meterme mucho, algún apunte personal, pero nunca en cosas técnicas. Eso es cosa del entrenador, a no ser que ellos me lo pidan. Hay que saber dónde uno está y dónde se puede meter y no. Es muy importante.

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