Javi Vega: «Tengo una foto con Martín Vázquez y mi madre es del Dépor por Bebeto»

El capitán del Leyma, que hoy se reencuentra con su exentrenador, solía veranear en Galicia


Hoy (19 horas, TVG2), el Leyma Coruña visita Ourense para medirse en el derbi ante el COB. Allí estará su 4 titular, que ha pasado de semifinalista de ACB a pelearse otra vez en la selva de la LEB Oro, una Liga que ya conoce de su paso por León, Melilla o Burgos. Javi Vega (Leganés, 1988) vuelve, esta vez con galones. Capitán nada más aterrizar, resume su regreso con facilidad: «Ya tocaba un cambio de aires».

—De primeras, la pregunta cae de cajón, fue titular en semifinales de ACB contra el Barça, ¿qué hace jugando en LEB Oro?

—Lo de titular... La fase final fue muy peculiar. Hubo bajas. Por ejemplo, nosotros teníamos un americano que no regresó tras el parón por el coronavirus. Encima, tuvimos alguna lesión. Fui titular de alero. La realidad es que durante todo el año apenas jugué, ni en mi posición ni de alero. Otro equipos también tuvieron bastantes parches, fue una fase final extraña. Así que ya tocaba un cambio de aires. Al final eran 5 años allí, apenas estaba jugando y ambas partes estábamos de acuerdo en terminar de la mejor manera posible. Me apetecía.

—¿Cómo acaba usted aquí? ¿Conocía a Sergio García?

—No le conocía personalmente, pero este es un mundo pequeño y siempre tienes muchas referencias. Siempre buenas. En este caso, antepuse el proyecto deportivo, que siempre es lo más importante, y luego la calidad de vida que tiene A Coruña. Yo veraneaba aquí de pequeño, eso sumó mucho. Y luego lo económico, no tanto por la cantidad, sino por lo serios que son. Ante el ERTE, fue uno de los clubes más serios y eso los jugadores lo valoramos. No tener que preocuparse por si vas a cobrar.

—Pero usted fue el primer fichaje en ser anunciado, ¿sabía por dónde iría el equipo?

—No tenía dudas. Ya me quisieron a mitad de este año y del anterior. Pusieron interés en mí un par de veces y siempre gusta ir donde quieren que vayas. Sé que los últimos 5 o 6 años estaban haciendo las cosas bien. Había dos o tres opciones muy buenas, pero yo tenía la corazonada y las ganas de venir. Me ofrecieron ser parte importante de este proyecto. Yo sabía que iban a venir buenos jugadores y que si firmaba pronto, a lo mejor a alguno lo animaba.

—Ha aterrizado en el Palacio, una cancha, que ya ha pisado. ¿Qué recuerdo tiene?

—El recuerdo de Dago, de Beka, de Zach. El de una cancha complicada, con frío y humedad. De aquella, los aros eran bastante duros también. Era complicada.

—La visitó junto a Pecius con el Burgos, ambos coincidieron allí.

—Sí, coincidí con Pecius el primer año entero y luego, justo antes de que él llegase a A Coruña, estuvo entrenando con nosotros.

—Hoy, son los dos capitanes.

—Sí. Es curioso que Peci fue el primer fichaje de Burgos cuando se creó y yo fui el segundo. Es casualidad que ahora seamos los capitanes. Ha sido un placer volver a encontrarme con él porque es una persona excepcional y muy buen compañero.

—¿Ve similitudes entre aquel Burgos meteórico y este Leyma?, ¿tienen algo que ver?

—En Burgos se cogió la base del Tizona, pero se creaba desde cero. De hecho, el primer pago me lo hicieron desde la empresa del presidente. No había ni oficina, no había nada. Tuvimos la suerte de ir creciendo año a año y que cada apuesta del presidente, iba saliendo. Se juntó el buen hacer con esa suerte que hace falta, porque muchas veces quieres subir y no puedes. Veo similitudes: hacer las cosas bien, ser serios, tener ambición pero no prisas, que no son buenas. Todos queremos subir, pero en teoría solo hay una plaza y no va a depender de tener la mejor plantilla, sino de llegar en el mejor estado de forma.

 —Esá siendo un año rarísimo.

—Sí. Estoy muy ilusionado con el proyecto y con el equipo. Se preveía un año muy raro y así está siendo. Nuestro comienzo ha sido muy extraño, pero parece que ya estamos cogiendo ritmo y sensación de estar en temporada.

—Se preveía raro, pero entre lesiones y bajas, para ustedes todavía más.

—Tuvimos una pretemporada bastante tranquila, siguiendo una línea bastante buena y, a partir de ahí: lo de Perris, lo de Mouha, el partido de Valladolid... Parece que volvemos a estar estable y se nota en todas las facetas.

—Este año no hay un jugador con un cartel de gran estrella, pero la plantilla es tremenda.

—Tenemos 12, 13 o 14 jugadores que serían titulares en la mitad de los equipos. Nuestro fuerte, más que una estrella, es que la plantilla es compensada. El día que no destaca Osva, destaca Dago. El día que no destaca Dago, brilla Gary o quien sea. Eso es lo importante, una rotación muy larga y de calidad, en la que los suplentes son igual de importantes que los titulares. Ese es nuestro punto fuerte, poder dar 40 minutos sin bajar el nivel.

—Gonzalo García de Vitoria fue su entrenador en Melilla. Le espera hoy en el banquillo del Ourense, ¿es un partido trampa?

—Es un partido trampa y con trampas. En el buen sentido. Gonzalo nos va a poner muchas trampas. Sus equipos siempre son pegadizos, muy correosos, con peor o mejor equipo, siempre van a estar en partido. Vamos a tener que hacerlo muy bien para ganar. Va a ser complicado.

—¿Ya ha superado el 1 de 13 en tiros del debut?

—Es la segunda vez que me pasa en mi vida. Y la más heavy. La primera fue en Fuenlabrada, en un partido de Champions contra unos suecos y creo que no llegué a siete tiros. Pero este, primer partido de Liga... Tiraba bien, pero la que metí tocó el aro, fue para arriba y entró con suerte. Fue frustrante, sobre todo el hecho de no tener partido después para desquitarte. Estuve tres semanas con eso en la cabeza. Llevo toda la vida tirando y lo normal es moverte en unos porcentajes. Pero contra el Valladolid fue muy oscuro porque ni de dos.

—Va con el 10 este año, pero casi siempre llevó el 9

—Sí, por Fernando Torres, porque soy muy de fútbol. Me cambié al 10 después del primer año de Burgos. Barrera llevaba siempre el 9. Yo era más veterano, podría haber elegido, pero él siempre lo había llevado y no me importa cambiar. Me puse el 10 por mi mejor amigo, Quino Colom, y ascendimos. Me lo he quedado.

—Podía ser por Fran.

—Me fastidió mucho que hayan descendido justo el año que vengo. Me hubiese gustado ir a Riazor. Vine de pequeño. De hecho me encontré a Martín Vázquez y tengo una foto firmada por él. Casi ni me acuerdo, porque era muy pequeño. Veraneé en el cámping de Miño 10 o 15 años perfectamente. De aquel fútbol poco más, sé que mi madre es del Dépor por Bebeto. Yo viví más la época de Makaay y Tristán.

—Pero exactamente, ¿cuál es su vinculación con Galicia?

—Mi familia es de Ponferrada. Mi abuelo era encargado de construcción y le tocó mucho ir a Pontecesures. Allí vivió mi madre varios años. Luego, en Foz, hizo un instituto mi abuelo. Mi madre se crio en Lugo y las playas más cercanas eran Miño, Sada, Barreiros... El cámping ese siempre nos gustó y estuvimos yendo, fácil, 10 o 15 años.

—¿Y con Coruña?

—Yo me movía sobre todo por Miño. A a Coruña vine alguna vez, pero no la conocía mucho como ciudad. Luego he venido de más mayor a jugar aquí y te quedas. He venido en verano, al tener aquí a un amigo, Julio Flores, que fue jugador aquí y su padre presidente y es buen amigo mío, pues ya me quedaba una semana. He jugado el torneo 3x3 de Viveiro... Una semana aquí solía caer.

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