Hamilton ya es como Schumacher

Adrian R. Huber

DEPORTES

TOLGA BOZOGLUPOOL

El británico ganó un caótico Gran Premio de Turquía marcado por la lluvia y suma siete mundiales, los mismos que atesora la leyenda germana

15 nov 2020 . Actualizado a las 23:36 h.

Lewis Hamilton no necesitaba ganar el GP de Turquía para proclamarse campeón del mundo por séptima vez. Tras lo ocurrido en el caótico sábado, de hecho, apenas tenía opciones de hacerlo, visto lo complicadísimo que iba a ser acabar la carrera sin problemas. Hacer tambalear los cimientos de la, hasta ahora, indiscutible ley de que Michael Schumacher era el más grande, debía ser con una épica batalla.

¿Es el piloto más grande de todos los tiempos? Los fríos números dejan poco lugar a la duda. Ya lleva siete campeonatos del mundo, los mismos que Michael Schumacher, pero le supera en victorias en grandes premios desde hace ya unas cuantas carreras. Si no está en el mismo escalón del podio es porque está un pequeño paso por encima, ateniendo únicamente a las estadísticas.

 

Hamilton logró su décima victoria del año en una carrera en la que empezó en una posición muy inusual para él: lejos de la pole. Pero supo leer mejor que nadie la cita en Istanbul Park, donde la lluvia marcó el devenir de la prueba desde la misma vuelta de formación en la que dos pilotos, Antonio Giovinazzi y George Russell, tuvieron sendos accidentes.

Hablar de la victoria de Hamilton implica hacerlo de la desastrosa gestión que hizo Lance Stroll. El piloto canadiense demostró que ni con todo de cara es capaz de llevarse una carrera que hubiera firmado cualquiera. Dominó dos tercios de la prueba con una autoridad impensable, incluso con un colchón de diez segundos de ventaja sobre sus rivales, que comandaba su compañero Sergio Pérez. La falta de costumbre de Racing Point de estar ahí arriba le pasó factura. Stroll entró en boxes para hacer una segunda parada demasiado tarde, cuando ya casi todos lo habían hecho, e incomprensiblemente dejó de tener ritmo.

A partir de ese momento, los inesperados Ferrari, necesitados de un buen resultado, se vieron pugnando por las posiciones de podio. Mientras Hamilton se escapaba al frente con unos neumáticos que generaban más dudas que certezas (incluso llegó a preguntar por radio si había peligro de reventón, como en Silverstone), por detrás Sergio Pérez imitó su estrategia con dos objetivos: aguantar el segundo puesto, demostrarle a su propio equipo la pifia que es dejarle sin contrato para el 2021 y resistir el empuje de Charles Leclerc y Sebastian Vettel, venidos arriba por las circunstancias de la prueba.

Vettel y Leclerc no se deben nada, ni pleitesía ni respeto ya, por lo que sacaron los dientes en la última vuelta para intentar sacar al mexicano del segundo puesto. El pique entre ambos jugó a favor del de Racing Point, y al final fue Leclerc el gran perjudicado al quedarse fuera de los puestos de honor.

En una suerte de justicia poética, Vettel se subió al cajón en una tercera posición que le sabe a oro y que, probablemente, sea la última defendiendo los colores de Ferrari.